Por: Manuel Drezner

El aniversario de Schnitzler

Casi que inadvertida pasó entre nosotros la celebración de los 150 años del nacimiento de Arthur Schnitzler, uno de los más importantes escritores y dramaturgos austriacos de finales del siglo XIX y principios del siguiente.

La obra de Schnitzler fue llevada al cine en diversas ocasiones, en especial por Stanley Kubrick y por Max Ophüls, dos de los nombre más sobresalientes del arte cinematográfico. Por otra parte, nadie menos que Sigmund Freud escribió para manifestar su admiración por la manera como Schnitzler reflejaba en sus creaciones las más íntimas manifestaciones de la mente humana y de hecho consideraba que los escritos de Schnitzler traducían a la literatura los conceptos del psicoanálisis freudiano (hay que decir que Schnitzler no tenía a su vez mucho aprecio por las teorías de Freud, que consideraba demasiado rígidas).

Uno de los grandes aportes de Arthur Schnitzler a la literatura fue su uso del llamado “monólogo interior”, para reflejar los laberintos psicológicos de los personajes. Decir que el brillante final del Ulises de James Joyce, donde los pensamientos de un personaje se presentan en casi un centenar de páginas sin puntuación, fueron inspirados por esa técnica, sirve para demostrar la profunda influencia que tuvo Schnitzler en el desarrollo de la literatura.

No sólo en sus relatos sino principalmente en sus obras teatrales se refleja el genio de Schnitzler. Usó una técnica de reunir una serie de escenas entrelazadas alrededor de un tema central para reflejar toda una gama de problemas sociales. Por ejemplo, su Anatol es en realidad un grupo de piezas en un acto sobre las hazañas de un seductor que es una especie de álter ego del autor. Su obra más conocida, La ronda, muestra una sucesión de escenas eróticas en que cada personaje aparece en forma sucesiva en escenas de amor. Así, hay una prostituta con un soldado, el soldado sigue con una sirvienta, la sirvienta hace al amor al joven de la casa y sigue así hasta que al final, en la última escena, un noble se enreda con la prostituta del principio. Su atrevida imaginación refleja la mente independiente del autor, quien incluso fue expulsado de la reserva del ejército por una obra antimilitarista.

Es una lástima que Schnitzler no haya sido recordado como se merece entre nosotros. Hasta donde yo sepa, ningún grupo teatral colombiano ha montado obras de Schnitzler y quizá por eso el aniversario de tan importante autor pasó inadvertido. Esta nota quizá sirva para compensar esas omisiones.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Manuel Drezner

La programación del Santo Domingo

“Los gavilanes”, en el Colón

El Festival de Música Sacra

“El caballero de la rosa” en Bogotá

Recordando artistas colombianos olvidados