Por: Cartas de los lectores

El año de la rabia

El año de la rabia

Hubo en el 2016 varios acontecimientos en el mundo que se prestan para confundir indignación popular con el surgimiento del populismo.

El primero podríamos decir es el fenómeno que se presentó con la llegada a la Presidencia de los Estados Unidos de Donald Trump; el segundo, lo acontecido en el Reino Unido con lo relacionado con el brexit y un poco mas acá lo sucedido con el plebiscito en nuestro folclórico y colorido país.

Pero para nosotros debería ser prohibido confundir indignación popular a la hora de elegir nuestros líderes o votar un plebiscito con el surgimiento del populismo que, aunque somos un pueblo molesto por las atrocidades que nos están pasando, seguimos eligiendo a los mismos con las mismas.

El 2016 puso a prueba la credibilidad en la democracia en Colombia. Fue el año que dijimos No pero el Poder dijo Sí.

La mayoría de colombianos hoy andamos emberracados con la aprobación de la nueva reforma tributaria. Y no es para menos, pues es abusivo e inequitativo un IVA del 19 % a varios de los artículos de la canasta familiar, ya que va en contravía de los ciudadanos de menores ingresos. Además, sabemos que el Congreso les cuidó los bolsillos a los ricos, les bajó los impuestos a sus empresas.

Es incoherente con lo que decía el actual presidente cuando era candidato: que durante su gobierno llorarían los ricos y que podría escribir sobre mármol que no subiría los impuestos a la clase más necesitada.

Claro que subir impuestos es impopular, pero olvidó el Congreso que son los representantes del pueblo, que los elegimos para que luchen por nuestro bienestar y que existen muchas otras formas de recaudar fondos sin subir el Impuesto al Valor Agregado, que va directamente al bolsillo de los más necesitados. Este impuesto es tan ingrato que los empresarios lo suben a sus artículos para que sea el pueblo el que lo pague.

Con la caída del proyecto de ley que reformaba la justicia y que además daba los pesos y contrapesos necesarios para evitar la concentración de poder en una sola persona, se ha producido efecto dañino en la democracia debido a la injerencia del Poder Ejecutivo en cabeza del actual presidente de la República en las altas cortes, Consejo de Estado, Fiscalía, órganos de control y hasta en el Congreso de los colombianos. Solo así me explico lo del umbral para el plebiscito, que se diga que el No ganó con engaño, que se permita que se desconozca el resultado y por ultimo un alza del IVA en contra de todo el pueblo, incluidos los que votaron por el Sí.

Para concluir debemos estar muy atentos —ya que no nos quedamos atrás en lo relacionado con lo que ocurre en el mundo—, debido a que a este gobierno le alumbra el sol en la espalda y no falta que surja el líder populista —recomendado por el actual— que va a sacar a Colombia del atolladero en que estamos. Y no faltan esos millones que votan por ese mesías.

Luis Hernán Tabares

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