Por: Jorge Tovar

¿El año “red”?

En esta época de globalización, en estos tiempos en los que pululan hinchas de “toda la vida” de nuevos ricos como Manchester City o Chelsea, escribamos hoy de lo que significaría el triunfo del Liverpool en la Premier League.

En 2002, con el Manchester United colgado de la lucha por el título, se discutía sobre el gran desafío al que se enfrentaba sir Alex Ferguson, el ya entonces mítico mánager de los diablos rojos. Muy escocés, Ferguson aclaró: “Mi mayor desafío fue derribar al Liverpool de su puta percha”.

En realidad aún le faltarían unos años para superar los 18 títulos del Liverpool, cuya última celebración como campeón de liga data de 1990. Dado que la English Premier League arrancó en la temporada 1992-93, ganar el título en 2019 sería el primero del Liverpool.

Tras el reciente y emocionante partido entre el Manchester City y el Liverpool, en el que los citizens recortaron distancias, los modelos de proyección siguen dando favorito al equipo rojo. La probabilidad, por supuesto, bajó. Se pasó de valores que rondaban el 70 % a cifras cercanas al 55 %. Los cuatro puntos de ventaja y unos partidos relativamente más sencillos le permiten mantenerse como favoritos.

La época dorada del Liverpool arrancó con el arribo de Bill Shankly en 1959. Si bien el Liverpool ya había ganado la liga cinco veces (la mayoría en el primer cuarto del siglo XX), su llegada cambió a los rojos para siempre. Shankly ascendió al equipo en 1962, ganó la liga en 1964 y 1966 y la FA Cup en 1965.

Shankly innovó en todos los sentidos. Se apoyó en un equipo cuyas reuniones en el cuarto del estadio donde se guardaban los guayos (boot-room) serían legendarias. Fue uno de los primeros planteles que viajaron en avión, creó los partidos a cinco durante los entrenamientos y manejó una visión simple del fútbol: “Pase el balón a uno de rojo y luego busque una posición para recibir”. Con él primó la posesión y el pase corto. El ADN del juego directo, con balón, que desde entonces caracterizó al Liverpool.

Fue el carisma de Shankly, quien alguna vez llegó tarde a la charla técnica al vestuario con la camisa rota porque había ido a saludar a los “muchachos” de The Kop, quien unió club, hinchas y ciudad.

Allí, en uno de los fondos de Anfield, confluyeron por primera vez en un estadio música pop y una hinchada. Se cantaron, entre otros, los Beatles, pero fue la adaptación de Gerry and the Peacemakers del “You’ll Never Walk Alone” la que llegaría al escudo del equipo.

La tragedia de Heysel, en 1985, dejó al Liverpool sancionado diez años sin jugar en Europa. Una década sin medirse a los mejores es demasiado para cualquiera. La Champions de 2005 no fue suficiente para salir definitivamente del túnel. La English Premier League de 2019, en cambio, sería el cierre definitivo a la noche negra del Liverpool.

 

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