Por: Claudia Morales

El antipersonaje del año

No se encuentra la palabra “antipersonaje” en la lengua castellana, pero para efectos de esta columna me apropiaré del término que aunque inexistente encaja bien con lo que plantearé a continuación.

Para mí, un antipersonaje es la antítesis de aquel hombre y mujer que admiro. Es, en esencia, un ser que hace méritos sobre la desvergüenza. Es también una persona protegida por un entorno que le permite crecer en ese papel, impune y descaradamente.

Ilustrado así, lo que menos encaja dentro del concepto de antipersonaje es alguien que trabaja desde la legalidad e institucionalidad. Sin embargo, en nuestro país tenemos en aquello que debería ser el referente de pulcritud muchos ejemplos de lo contrario. Ahora, mi antipersonaje no es un ladrón, ni un matón, sí es mentiroso y pusilánime: es el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas.

En Noticias Uno el jefe de la cartera de Defensa dijo: “Tengo la íntima convicción de que lo que está sucediendo es fruto de un microcosmos criminal en las regiones. Yo sería el primero en denunciar la sistematicidad, ha habido casos (pero) lo demás ha sido, en la inmensa mayoría, fruto de un tema de linderos, de un tema de faldas”. Villegas se refería al asesinato de los líderes sociales y defensores de derechos humanos.

Veamos las distintas cifras de asesinatos de esos hombres y mujeres en 2017. Villegas reporta 54. Según Indepaz, son 137. Marcha Patriótica, 127. Acnur tiene datos de más de 80. Para mi columna del 17 de agosto titulada “¿Que matan líderes sociales? ¡Qué importa!”, el alto comisionado de Derechos Humanos de la ONU, Todd Howland, me dijo que este año, hasta esa fecha, había recibido 83 denuncias de homicidios y que “el asesinato del 70 % de las víctimas que tenían rol de liderazgo ocurrió en áreas dejadas por las Farc. Son lugares donde todos los indicadores de violencia han aumentado”.

Ayer, antes de entregar este texto para su publicación, la misma oficina de Howland me informa que entre enero y el 20 de diciembre ha tenido reporte de 105 homicidios y que el 59 % de los asesinatos fueron perpetrados por sicarios. Sobre las declaraciones de Villegas, afirma: “Esto es muy peligroso ya que parece querer justificar asesinatos que en ningún caso son justificables”.

Sobre la sistematicidad que tanto niega el Gobierno y que apenas ayer tímidamente el fiscal Néstor Humberto Martínez empezó a reconocer, no hay que ser expertos en la jurisprudencia de los derechos humanos y del derecho internacional para concluir que ella se determina por “denunciar u oponerse a la existencia de economías ilícitas, reivindicar derechos propios o colectivos, apoyar políticas derivadas del Acuerdo de Paz”, como sostiene el alto comisionado de la ONU. “Su labor en la defensa de los derechos de todas las personas (refiriéndose a los líderes sociales) fue determinante con las agresiones que sufrieron”, agrega.

Un solo ciudadano asesinado por la razones expuestas debería ser motivo de investigación e inmediatos resultados. Y no. Seguimos con una justicia desbordada e ineficaz, y un Gobierno que protege a su ministro y le da más razones para brillar como antipersonaje. ¿Recuerdan al “brujo” Armando Martí en la Fiscalía de Mario Iguarán? Yo creo que a Villegas le vendría mejor un cargo como ese, al menos desde ahí entenderíamos el embuste. Pero como el máximo defensor de la vida, el cargo definitivamente le quedó grande.

* Periodista.

@ClaMoralesM

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