Por: Daniel García-Peña

El autógrafo

CUANDO OÍ A HUGO CHÁVEZ DECIR que la V Cumbre de las Américas fue la más exitosa a la que él haya asistido, entendí que no fue una reunión más.

El estilo directo, descomplicado y profundamente respetuoso de Barack Obama como presidente primíparo de los Estados Unidos, dejó atrás la arrogancia y el unilateralismo de ayer. Pero el rompimiento con el pasado es aún más nítido en el contenido de sus palabras.

El término que más utilizó para hablar de nuestros países fue partner, que se traduce a “socio” o “compañero”, es decir, de igual a igual. Planteó tres ejes sobre los cuales se debe construir el nuevo entendimiento interamericano.

El primero es el económico. Sinónimo de libre comercio durante décadas, Obama habló más bien de la necesidad de regular el mercado, combatir la desigualdad y crear una prosperidad “desde abajo hacia arriba”.

El segundo eje, de por sí novedoso, es el de energía y cambio climático, en el cual puso a México y Brasil como los ejemplos a seguir, algo bastante inusual en presidentes gringos caracterizados por dictar cátedra e imponer modelos.

El eje más diciente de una nueva visión es el de la seguridad. En el tema de las drogas, habló de reducir la demanda y restringir el flujo de armas ilegales de USA hacia el sur. Nunca hizo mención del “terrorismo”, la palabra preferida de su antecesor, y planteó nuevos conceptos de amenazas a la seguridad, como la pobreza, la corrupción, la exclusión social, el racismo y la discriminación.

Sin duda, el tema de Cuba es el que mandó el mensaje más claro de que se abre un nuevo capítulo. Si bien las primeras mediadas tomadas hayan sido “mínimas”, como las calificó Fidel, no dejan de ser pasos profundamente significativos, dada la historia de los últimos cincuenta años y, particularmente, los ocho más recientes.

El que sí estaba fuera de lugar era Uribe. Ya no es el niño mimado de Washington que fue durante la era Bush. Pero es justo reconocer que tampoco le fue tan mal. Si bien se le negó la tan deseada reunión bilateral, no le hicieron el feo, como ocurrió con el famoso desplante de Gore. Coronó almuerzo, aunque quién sabe cuánto entendió Obama de la presentación en antioquenglish. Lo único claro del dibujito que Uribe orgullosamente exhibió como trofeo ante los medios es que logró sacarle el autógrafo a Obama (¡qué envidia!).

La conducta imperialista no se modifica de un día para otro. Lo cierto es que estamos ante una nueva era no sólo porque lo diga Obama, sino porque USA ya no es la potencia que fue hace pocos años, ni es América Latina el subcontinente sumiso de antaño.

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Hoy el juez David Ernesto Vega Rincón debe declarar inocente a Alfredo Molano de los cargos absurdos de injuria y calumnia que se le formularon por una columna suya que menciona a la familia Araújo, dos de cuyos miembros más destacados fueron llamados a juicio hace unos días por la Fiscalía por secuestro extorsivo agravado. Se trata no sólo de un intento por acallar una de las voces más lúcidas del pensamiento crítico colombiano, sino que constituye un grave ataque a la tan amenazada libertad de expresión en Colombia.

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