Por: Gonzalo Silva Rivas

El ave Fénix

La Bolsa de Nueva York es el mayor mercado de valores del mundo y –como el dorado Hollywood, principal fenómeno industrial del cine- el sueño de las empresas que desean protagonizar un histórico rol de “estrellas” se materializa en las adustas instalaciones de esta organización privada.

 Acceder a Wall Street es alcanzar prestigio y reconocimiento global, pero también penetrar a la medula inversionista internacional, coquetear con los grandes capitales y obtener privilegiadas fuentes de financiamiento.

De unos años para acá las multinacionales latinoamericanas son importante fenómeno económico, caminan al margen de la crisis mundial y se convierten en apetecido menú para las grandes bolsas de Estados Unidos, Europa y Asia. Los inversionistas encuentran en ellas excelentes retornos para sus negocios, garantizados por su buena capacidad financiera y por la fortaleza fiscal de las economías de la región.

La presencia y exposición en un mercado accionario tan dinámico y competitivo como la Bolsa de Nueva York, el más grande del planeta, representa para las multilatinas una apreciable suma de ganancias. Acreditarse en la categoría de las multinacionales de talla mundial da estatus, visibiliza y proyecta globalmente.
Avianca acaba de dar el salto y se pasea por la clásica callejuela financiera de Wall Street en búsqueda de inversionistas, junto a Latam, Copa, Gol y Volaris, las líneas aéreas latinas que cotizan en el histórico centro financiero. Su primera operación se valoró en USD408 millones, y aunque la emisión accionaria tuvo un precio inferior al estimado, la recuperación será proporcional al nivel de confianza que despierte entre inversionistas ávidos en empresas y negocios que tengan perspectiva de crecimiento.

Para lograrlo, la compañía lanzará una estrategia de expansión y modernización a seis años y a un costo cercano a los USD5.000 millones, que incluirá la compra de varias decenas de aviones Airbus A320neo, Boeing 787 Dreamliner y ATR 72. Avianca posee la segunda flota más grande de la región, después de la chilena Latam Airlines, con 140 aeronaves, y opera más de cien destinos, incluido Madrid. En los primeros ocho meses de 2013 transportó 16.5 millones de pasajeros y las ganancias registradas durante el segundo trimestre del año alcanzaron los USD70 millones.

El mes pasado la aerolínea afrontó exitosamente un forcejeo laboral con sus pilotos, los mismos que nueve años atrás fueron factor decisivo para evitar su desaparición. Para 2004 se encontraba ad portas de la bancarrota y la prodigiosa mano de Germán Efromovich la intervino con un inyección de USD64 millones. Ahora, bajo la gestión de Fabio Villegas, se valora en más de USD1.500 millones. Recordando la mítica leyenda egipcia del ave Fénix, bien podría decirse que Avianca renace con toda su gloria.

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