Conversatorio de Colombia 2020

hace 4 horas
Por: Iván Mejía Álvarez

El baile de los técnicos

El carrusel de los técnicos ha estado muy movido en el inicio del campeonato. Cuando se ha jugado el 33 %, ya han salido cinco adiestradores y algunos mantienen su puesto, pero están en salmuera, listos para que les apliquen la cláusula del ácido en cualquier momento.

Al América volvió un veterano de mil banquillos, técnico de salvamentos contrarreloj, a quien rápidamente se le desgastan los equipos por su manera de ser, sus refriegas, sus peleas con jugadores, dirigentes, periodistas y con el que esté al frente. Hincha confeso del Cali, el rival de patio, se sabe que tiene métodos de disciplina y medidas tácticas que pueden causar estragos en un equipo de indolentes, vagos y “saca técnicos”. Será una lucha de difícil pronóstico y lo mejor es que Castro mira las inferiores para intentar darle gusto al accionista mayoritario, quien dice haber gastado $30 mil millones en su aventura, donde pasó de vender verduras y carnes con mucho éxito a manejar un equipo de fútbol, con el fracaso a cuestas.

Por otro lado, a Leones llega Amaranto Perea, con mucha experiencia como jugador, con recorrido de vestuarios y prédicas en diferentes esquemas y personalidades de los técnicos que sufrió durante su carrera profesional. Sin experiencia en el banquillo y sin recorrido en inferiores, se le desea la mejor suerte en su primera incursión. Tipos como Amaranto o Yepes merecen oportunidades, que les abran el camino, que los dejen intentar aplicar en el campo lo que han adquirido en sus largos caminos. No se le puede pedir a Amaranto rendimiento de inmediato, pero será muy interesante ver la evolución del quinto equipo antioqueño que este año no se reforzó, no trajo nada nuevo, siguió con chiquillos y tiene marcado el camino del retorno a la B. Un tipo como Amaranto tiene mucho más derecho a dirigir en Colombia que un corsario mentiroso como el portugués que América contrató hace tres meses.

Mientras América busca en su crisis a un veterano, Leones intenta con un debutante y Bucaramanga sigue intentando deshojar la margarita ante la absoluta incapacidad del dueño, que ni raja ni presta el hacha. Bucaramanga es una aventura permanente. Una aventura que no se merece una buena afición y una buena plaza que cuando le han dado equipos competitivos ha respondido, pero que tiene la mala fortuna de haber pasado por los Cadena y otros individuos que van de la A a la B con facilidad.

Al carrusel de los técnicos todavía le faltan varias
estaciones.

 

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