Por: Enrique Aparicio

El besómetro y el beso estampilla

Mi mujer, que es enemiga acérrima de escribir salpicando sangre o política, trae a la casa una serie de investigaciones que exprimen la imaginación.

El otro día me habló sobre microbios. Estos que yo he bautizado como microbios románticos, que pueden ser compartidos en el beso, con lengua o sin, pero románticos ante todo.

María, escritora y corresponsal de un consorcio de periódicos importante en México, se fue a un museo  espectacular – Micropia - en Ámsterdam, donde entre otras miden la cantidad de microbios que podemos intercambiar en un beso - es algo científico, se los juro-.

El caso es que el museo, inaugurado en septiembre del año pasado con inversionistas muy serios, entre ellos importantes empresas multinacionales como la holandesa DSM, tiene una gama de productos y visualizaciones espectaculares, como  el Besómetro. (www.micropia.nl   tiene opción para el ingles y algo de  español ).

Ya que ayer fue día de San Valentino  decidí aprovechar la idea para despertar a cualquier eventual lector con un tema relacionado con el amor (sé que tengo por lo menos tres  fijos,  ojo, no me vayan a fallar  Eli, Anita y Blas) y si quieren saber más del tema tienen que ir a www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n3698958.htm

Pero sigamos , lo que les voy a contar no es paja, ni invento raro. La oficina de correos holandesa, ofreció que si usted le daba un beso a un sobre  para mandar un mensaje a alguien que deseaba felicitar por el día de l Amor y la Amistad, no le cobrarían. Y así fue - ver mi youtube ,  obvio con el beso de mi mujer-  

https://www.youtube.com/edit?video_id=FTTFmyncdC0&video_referrer=watch.

Les deseo un domingo en paz y amable con la familia. Y ¡que importa!, llénense de microbios.  Compartan, no les dé miedo.

Enrique Aparicio Smith -  Holanda – Febrero 2015

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