Por: Julián López de Mesa Samudio
Atalaya

El bocadillo veleño, orgullo nacional

Si existe un dulce que todo colombiano identifique como propio es el bocadillo. Y desde tiempos inmemoriales el de las provincias de Vélez y el bajo Ricaurte, entre Santander y Boyacá, envuelto en hoja de bijao y empacado en cajoncitos de madera, ha sido el más representativo y cercano a nuestras vivencias al punto que “veleño” se volvió sinónimo de bocadillo.

El veleño es un dulce en apariencia tan sencillo y cotidiano que hemos perdido la noción de su valor porque desde niños lo hemos tenido siempre a la mano. Sin embargo, el bocadillo es un sabor único de Colombia, al punto que hace un par de años el postre estrella de la cena exclusiva a cuatro manos entre Harry Sasson y el afamado cocinero español Andoni Luis Aduriz de Mugaritz, en el marco de Alimentarte, fue una interpretación que el español hizo de nuestro bocadillo con queso.

Por eso es de celebrar que mañana viernes, 30 de junio, tras más de cinco años de trabajo, finalmente la Superintendencia de Industria y Comercio le otorgue oficialmente en el Parque Nacional del Folclor de Vélez la Denominación de Origen Protegida (DOP) al que quizás es el dulce más característico de toda Colombia: el bocadillo veleño.

Aunque en nuestro medio el término DOP es novedoso, en otros países identifica, desde hace ya décadas e incluso siglos, a aquellos productos muy especializados y codiciados, característicos de una región geográfica particular y que se relacionan con ésta tanto histórica como cultural, social y económicamente. El ejemplo más emblemático es el de la champaña, aquel vino espumoso proveniente de la región francesa que le da su nombre, y que por ese solo hecho (DOP) tiene un valor agregado superior al de otros espumosos. La DOP no sólo garantiza la procedencia del producto sino también su calidad, lo que permite a los administradores de la DOP —que son los mismos productores— controlar, hasta cierto punto, el mercado de su producto, obteniendo así mayores ingresos para la región.

En palabras de Pedro Nel Ramos Ariza, miembro de la Junta Directiva de Fedeveleños, “la denominación de origen protegida del bocadillo veleño no es la primera en Colombia y se une a otras existentes, pero me atrevería a asegurar que es una de las más relevantes por su complejidad ya que integra a cuatro gremios y vincula a dos provincias de dos departamentos: la provincia del Vélez en Santander y la provincia del bajo Ricaurte en Boyacá, que comprenden una extensa región delimitada por los municipios de Barbosa, Guavatá, Jesús María, Moniquirá, Puente Nacional y Vélez”.

Pero quizás lo mejor del proyecto es que ha permitido fortalecer las relaciones entre todos los eslabones de la cadena de valor, pues en la elaboración del veleño DOP se integra una cadena productiva con varios eslabones: los productores de guayaba, los productores y procesadores de la hoja de bijao, los elaboradores del cajón de madera y los productores del bocadillo, dando así ejemplo de trabajo asociativo. Gracias al proceso de base, hoy la federación de empresarios de la cadena productiva del bocadillo veleño, Fedeveleños, integra ocho asociaciones de las cuales seis son de productores de guayaba y hoja de bijao y dos son asociaciones de empresarios del bocadillo veleño.

Con el DOP se vienen oportunidades de expansión comercial nacional e internacional, generación de empleo y el merecido reconocimiento para un dulce tan apreciado por los colombianos. Enhorabuena por la región, sus habitantes y por Colombia, pues dándole valor a lo que es esencialmente nuestro podemos ser más competitivos en un mundo globalizado.

[email protected]@Los_Atalayas

 

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