Por: José Salgar

El ‘boom’ Colombia-Guadalajara

No hay recuerdo de un despliegue de los diferentes frentes de la cultura colombiana en otro país, como el de estos días en México.

A pesar del nerviosismo por la tirantez desatada por el caso Chávez, la voluminosa misión de cerca de 400 colombianos a la Feria del Libro de Guadalajara ha cumplido intensas jornadas de negocios editoriales y actividad intelectual en los más altos niveles, en un incomparable ambiente de alegría pacífica. Periódicos y revistas de México y Colombia registran con inusitado despliegue el extenso programa diario y ya son altas las cifras de lo que dejará la más importante Feria del Libro en Iberoamérica.

Aparte de la asistencia a actos con figuras destacadas en la Feria, como Gabo y Mutis, el ex presidente Betancur y otros notables en lo intelectual, lo económico y lo político, hemos tenido oportunidad de conocer algunas de las extraordinarias obras en este Jalisco, tan conocido por nosotros en lo musical, pero tan ignorado en otros campos de su progreso. Lo más sorprendente es el Auditorio de la Universidad de Guadalajara, un teatro supermoderno que puede ajustarse a toda clase de espectáculos y de público y alcanza a una capacidad de diez mil espectadores. Lo inauguró en septiembre pasado Plácido Domingo con lleno completo. Esta vez asistimos a escuchar a la todavía vigente Mercedes Sosa, con pocos asistentes, sólo cinco mil. Otra excelente oportunidad fue la de asistir a la extraordinaria presentación de Crónica de una muerte anunciada, de García Márquez, por el conjunto teatral de Jorge Alí Triana, también con lleno completo en las dos mil butacas del Teatro Diana.

Otra parte del programa, con tres golpes al día, ha sido el intercambio gastronómico, con una combinación de ajiaco y chilaquiles, bandeja paisa y enchiladas. Con sus respectivas dosis de tequila y ron, a los acordes de mariachis y vallenatos.

***

COLETILLA. La unión de dos himnos: “Bogotá, Bogotá, Bogotá” y “Ay… Jalisco, Jalisco, Jalisco”.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de José Salgar

Después de la tempestad…

Ahora, el Bicentenario y el fútbol

El voto indirecto a favor de Uribe

Entre terremotos y rascacielos

Los sonajeros ministeriales