Por: Columnista invitado

El café, las ilusiones y la ecología

Esos procesos físicos, químicos y biológicos se iniciaron hace más de treinta años, cuando se eliminó el sombrío de los cafetales para sembrar a cielo abierto.

Cenicafé podría ilustrar al país acerca de cómo se tomaron las decisiones que eliminaron la cobertura arbórea que abrigaba los cafetales para aumentar la productividad de las plantaciones. Los ecólogos de la época y algunos dirigentes cafeteros protestaron en su momento, pero valieron más las ilusiones monetarias de la mayoría de los productores.

Fue así como los ecosistemas cafeteros se simplificaron y degradaron, reduciéndose a la superficie de los suelos y reemplazando el efecto conjunto del bosque plantado, protector físico y equilibrador biológico, por nuevas técnicas agrícolas.

No puede negarse que durante algunos años la productividad y los ingresos aumentaron, pero al mismo tiempo las lluvias lavaron en los suelos los nutrientes acumulados por centurias y los químicos disminuyeron la biodiversidad, aumentando así la posibilidad de incidencia de las plagas. Hoy, el costo de los insumos químicos para fertilizar y para controlar insectos, hongos y virus dificulta extraordinariamente competir, y hay comentaristas que aconsejan bajar el salario mínimo o aumentar el tamaño de las fincas para que el café sea sostenible.

Es posible que el café pueda ser nuevamente un cultivo sostenible, pero creo que los cafeteros no encontrarán la solución si no consideran integralmente los procesos que sucedieron en estos años. En las discusiones que siguieron al paro cafetero primaron los argumentos fiscales y económicos de corto plazo y poco se habló del mediano y largo plazo; la ilusión monetaria volvió a ganar la discusión a pesar de que el presidente trató de poner el tema en una dimensión más amplia cuando habló de una “constituyente cafetera”.

Pienso que esa “constituyente” podría ser útil si se mantuviera en ella el equilibrio entre el saber y el poder. En ese caso, Cenicafé y las universidades que han estudiado el tema desde lo ecológico, lo social, lo político y lo económico podrían llegar a definir con propietarios y dirigentes el diseño de una solución suficientemente compleja.

* Julio Carrizosa Umaña

 

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