Ariel Ahumada, el del coscorrón de Vargas Lleras, se lanza al Concejo de Bogotá

hace 1 hora
Por: Cecilia Orozco Tascón

El candidato Ordóñez y sus anillos de poder

El político Alejandro Ordóñez, abusador neto del cargo que ostenta y a quien su juez —El Consejo de Estado— se abstiene de investigar, no tiene empacho en beneficiarse de los métodos corruptos que le sirven de argumento para denunciar complots en su contra, por ejemplo, en el supuesto y fantasioso acuerdo de Gobierno y guerrilla, o para sancionar a otros por lo mismo que él practica; verbigracia, cuando acusa el nombramiento en el Ministerio del Interior de una hija del exconsejero de Estado Gustavo Gómez (Victoria) y calla, convenientemente, que la melliza de Victoria, Carmen Helena, trabaja con él, en la Procuraduría. Malo en los demás, bueno en él.

El político Ordóñez hizo campaña para su reelección desde comienzos de 2012. Su primer paso consistió en lograr que una de las instituciones facultadas para hacerlo: presidente de la República, Corte Suprema o Consejo de Estado, incluyera su nombre en la terna de candidatos. El segundo era asegurarse los votos del Senado, que elige a uno de los tres postulados. Pero como el político Ordóñez ya era procurador, reforzó el aprovechamiento que venía haciendo de por lo menos mil de los cuatro mil puestos de la entidad para llenarlos de recomendados o para contratar a esposas, ‘novias’, hijos, sobrinos, cuñados etc., de los magistrados que podían nominarlo, y de los senadores que votarían por él. Esta es una lista no exhaustiva del grupo de favorecidos de Ordóñez y cuya influencia fue decisiva para su postulación:

Corte Suprema: Leonidas Bustos, actual presidente (contrató a esposa y a exesposa); Ruth Marina Díaz, expresidenta, declarada su amiga íntima; Javier Zapata, expresidente (cuñada); Margarita Cabello Blanco (exsubalterna y amiga íntima); Jorge Mauricio Burgos (esposa). Tres de estos —Díaz, Zapata y Burgos— votaron por Ordóñez a pesar de sus nexos. Bustos y Cabello le ayudaron pero se ausentaron en la votación.

Consejo de Estado: María Claudia Rojas, expresidenta (contrató al hijo); Hernán Andrade Rincón (sobrina); María Elizabeth García (hermana); Bertha Lucía Ramírez (hijo); Alfonso Vargas (subalterno y amigo íntimo); Susana Buitrago (aliada); Marco Antonio Velilla (aliado y director de la orquesta que hizo bulla más de un año para que no se tramitaran las demandas por su reelección); Enrique Gil (aliado), Mauricio Fajardo (aliado).

Senado, con cuotas de la Procuraduría en las regiones en 2012: Jorge Ballesteros, Efraín Cepeda, Juan Manuel Corzo, Roberto Gerlein, Antonio Guerra de La Espriella, Carlos Eduardo Merlano, Bernardo Elías Vidal, Arleth Casado, Jorge Hernando Pedraza, Hernán Andrade, Carlos Ferro, Milton Rodríguez, Dilian Francisca Toro, Eduardo Gechem, Germán Villegas, Carlos Ramiro Chavarro, César Tulio Delgado, José Darío Salazar, etc., etc., etc. Al momento de la votación por la reelección de Ordóñez, 59 congresistas estaban incursos en conflicto de interés. No obstante, contribuyeron con sus votos a ponerlo de nuevo frente a la Procuraduría.

Por todos estos hechos, la reelección de Ordóñez es nula. Pero el Consejo de Estado que debe estudiar las demandas no ha podido hacerlo porque él es muy vivo: primero, puso a sus amigos a manipular el caso. Y ahora que se retiraron por periodo cumplido, presenta recursos-trampitas con el fin de obstaculizar su estudio; o se inventa conspiraciones para darle tinte de perseguido. Muy uribista la estrategia. Ah, y lo último: puso a sus más cercanas fichas en las listas de aspirantes a las vacantes del Consejo de Estado. Como quien dice, va también tras esos puestos. Así actúa el señor de los anillos… del poder judicial y político.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Cecilia Orozco Tascón

El país donde ganan los malos

Y ahora, ¡un lío con Rusia!

Uribe y Granados: doble rasero, cínico rasero

La manipulación política de las víctimas

Misión cumplida: la paz en trizas