Por: Mauricio Botero Caicedo

El carrusel de Mercosur

Un ingenioso comentarista brasileño afirmaba que “Brasil se está pareciendo cada vez más a Argentina, Argentina a Venezuela, y Venezuela a Zimbabue”.

Para Andrés Oppenheimer (El Nuevo Herald, enero 18/14), más que un gracejo, es una escalofriante realidad.

Brasil, la economía más importante de Latinoamérica, últimamente ha estado cometiendo serias equivocaciones, principalmente relacionadas con su vacilante integración en el creciente comercio internacional y con el desbordado gasto del sector público. En vez de abrirse a los mercados más dinámicos, Brasil insiste en potenciar a Mercosur, una ‘unión’ que tiene más fines políticos que comerciales y cuyos objetivos, dentro de un contexto del ‘Socialismo del siglo XXI’, están más enfocados es en regresar a un proteccionismo primario. En vez de dinamizar su sector productivo en un entorno de creciente globalización, los países de Mercosur buscan regresar al pasado con arcaicas políticas de ‘sustitución de importaciones’.

¿Y Argentina se parece cada vez más a Venezuela? Según el Índice de Libertad Económica, un ranquin mundial publicado a principios del año por la Fundación Heritage, con sede en Washington, D. C., Argentina ocupa el puesto 166 en el mundo, dentro del mismo grupo de “economías represivas” como Venezuela, Cuba y Zimbabue. Para Oppenheimer, “al igual que Venezuela, Argentina ha nacionalizado empresas, hay una enorme corrupción gubernamental, una inflación galopante del 28% (según el gobierno, es del 10%) y la presidenta Cristina Fernández de Kirchner ha intentado controlar todas las instituciones. Pero, a diferencia de lo que ocurre en Venezuela, el Gobierno aún no ha logrado silenciar a los medios y no puede manipular las elecciones tan fácilmente. El Gobierno perdió las recientes elecciones legislativas. Cada día más proteccionista, la Kirchner ha restringido a sólo dos las compras al año que pueden hacer los argentinos a través de internet de otros países para “defender la industria nacional”, pero ha sido incapaz de detener el desplome del peso argentino.

Finalmente, ¿está Venezuela encaminada hacia el autoritarismo mesiánico y el caos económico que caracterizaron a Zimbabue en años recientes? Oppenheimer así lo cree: “En el Índice de Libertad Económica, Venezuela y Zimbabue están prácticamente empatados en los últimos puestos de la tabla. De los 178 países incluidos en el ranqin, que va en orden descendiente de las economías más libres a las más reprimidas, Venezuela ocupa el puesto 175, y Zimbabue, el 176. Sólo hay menos libertad económica en Cuba (puesto 177) y Corea del Norte (178). El índice de inflación de Venezuela es del 56,2% anual, uno de los más altos del mundo. En ese sentido, Venezuela está mucho peor que Zimbabue. A pesar de ser uno de los mayores productores de petróleo del mundo, Venezuela sólo crecerá un 0,5% en 2014, la menor tasa de Latinoamérica, según el Banco Mundial. Zimbabue, en cambio, crecerá un 3,3% este año, según afirma dicho banco”.

Venezuela, con 70 homicidios diarios, se ha convertido en la última década en uno de los cinco países más violentos del mundo, con una tasa de homicidio que triplica la de Colombia o México, países azotados por el narcotráfico. La pueril estrategia del chavismo de querer ganarse las ‘bandas delicuenciales’ para servir como ‘fuerza de choque’ contra la “burguesía” (asimilándolas a las “milicias bolivarianas”) es una política suicida que tiene al hermano país al borde de la inviabilidad.

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2014-02-08T13:38:24-05:00

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