¿En manos de quién va a quedar Medellín? Esto es lo que proponen los candidatos a la Alcaldía

hace 46 mins
Por: Hernán Peláez Restrepo

El caso James

Lothar Matthaus terció en el caso de James Rodríguez. Y lo hizo con la autoridad que representa ser uno de los pocos jugadores en haber disputado cinco Mundiales y ser del riñón del Bayern de Múnich.

Reconoció en James un gran jugador, que requiere del entrenador correcto para que lo ubique en la posición acertada dentro del campo. Siendo excelente, no tiene “hueco” en la mayoría de los onces de Europa, porque todos ellos requieren de un jugador que vaya de área a área.

Opinión seria y respetable. Pero acá surge una pregunta o un dilema: ¿por qué en la selección de Colombia es figura y su presencia es esencial en el funcionamiento del grupo? ¿Ambiente? ¿Mismo idioma? ¿Consentimiento hacia él?

La respuesta solo la tiene él mismo. Ya al menos la última opción pareciera ser la del Nápoles, donde el técnico lo conoce y puede aprovecharlo. En algún lado va a jugar.

Todo esto conlleva una inquietud de tipo exclusivamente futbolístico. Para jugar de área a área se necesita una exuberante preparación física y una mecanización de movimientos, en concordancia con la exigencia del equipo. James tiene, como tantos jugadores, más talento e inteligencia para jugar que la misma condición físico-atlética. No es jugador de choque, ni de perseguir adversarios, ni de realizar esfuerzos defensivos. Creo que hace parte de ese exclusivo grupo de jugadores tocados con la varita mágica, capaces de hacer jugar a sus compañeros o dejarlos cerca al gol, como lo vemos en Messi, especialmente en su Barcelona.

Un equipo de fútbol, así trabajen todos al tiempo algunos aspectos, físicos, de resistencia y potencia, sabe diferenciar las distintas clases de jugadores. Unos son complemento de otros y allí nace lo que se llama juego colectivo. No todos tienen talento y lectura de juego, ni todos son ganadores en confrontaciones de fuerza.

El éxito de un técnico es conseguir la mejor mezcla de unos con otros. Por supuesto que se requiere un trabajo de repetición, una y otra vez, hasta que memoricen movimientos básicos de juego.

Los jugadores deben recordar siempre que la memoria de juego hay que aprenderla. Así como aprendimos todos las tablas de multiplicar, dos por dos son cuatro, en ejercicios de repetición, así también los jugadores, en los ensayos, deben ser constantes y repetitivos.

En estos días, cuando recordamos la campaña libertadora, tengo presente la gesta de Bolívar en el Magdalena Medio. La aprendí de memoria: “Mompox, Tenerife, Guamal, El Banco, Chiriguaná y Tamalameque”. Esto para advertir que las coberturas defensivas, el regreso rápido a posiciones en el campo, etc., tienen espacio en las prácticas y a punto de hacerlos una y otra vez se consigue memoria de juego. Algunos jugadores, caso James, están para crear juego y aprovechar su perfil. Otros, con menos atributos, están para ayudarlo. Ojalá lo veamos feliz en un nuevo club, que puede ser el Nápoles.

875385

2019-08-10T22:00:00-05:00

column

2019-08-10T22:00:01-05:00

[email protected]

none

El caso James

13

3069

3082

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Hernán Peláez Restrepo

Mucha tiza

Reflexiones

Buenas

¿Por qué?

Amistosos y...