Por: Cartas de los lectores

El caso Nule y la impunidad

Apenas iniciado el novelón de los Nule con la captura de Iván y la destitución de Samuel, otro escándalo de mayores proporciones viene a eclipsarlo.

Ante el desfalco a la salud, calculado según palabras del presidente en la astronómica cifra de cuatro billones palidecen los recientes de Fondelibertad, el DAS, Incoder, Estupefacientes, Banco Agrario, el Inpec, la DIAN, Ingeominas, el INCO y otros que a diario nos comunican los medios informativos. Es físicamente imposible que los tribunales de justicia puedan castigar ni tan siquiera a una décima parte de los implicados y la mejor defensa para ellos es la acumulación de procesos que hizo colapsar a la justicia. El poder del dinero tiene a su servicio a los más prestigiosos juristas y a los jueces venales que se venden al mejor postor. Las investigaciones terminarán en la consabida prescripción “por vencimiento de términos” y los Nule, los Moreno y los millares de Nules menores estarán listos para nuevas empresas antes de dos años. Todo se olvida; ya pocos recuerdan el vendaval de contratos de Iván en Bucaramanga que se convirtieron en ceniza por el incendio de la Alcaldía.

A Miguel Nule le quedó corta su filosófica frase. La corrupción es inherente a la naturaleza humana de los vinculados con el Estado. Desde los años en que Roberto Soto Prieto pasó a su bolsillo trece y medio millones de dólares y se exilió en Hungría a disfrutarlos se han sofisticado los sistemas de corrupción y en la actualidad la burocracia de cuello blanco se ha apropiado impunemente de todo cuanto que tenga algún valor tangible en la nación. En Bucaramanga, “con el mejor alcalde del país”, se aprovechan hasta de las sillas del Coliseo Bicentenario para negociar con ellas.

Por los años del Frente Nacional en que conservadores y liberales repartían la torta cada periodo, se decía que los dueños del país eran veinte familias. Hoy, no son veinte sino veinte mil los grandes usufructuarios del tesoro nacional, todos, como en el programa de Paulo Laserna queriendo ser millonarios. Personaje que ocupe un cargo público se perpetúa a través de su prole. Las nóminas oficiales con cifras millonarias están plagadas con apellidos de legisladores, magistrados, gobernadores y alcaldes. Los Nule y los Moreno Rojas son la herencia que le dejaron al país sus progenitores.

En materia de corrupción ya nada nos sorprende; y entre tanto el Estatuto Anticorrupción durmió el sueño de los justos en la peluquería del Congreso.

 

Zoilo Guarín. Bucaramanga.

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