Por: Isabel Segovia

El Cauca, reflejo de Colombia

Para nadie es un secreto que el mundo, la región y el país están revueltos y que el descontento generalizado es evidente. Las inconformidades radican principalmente en el sistema económico y social que, aunque ha logrado en algunos sitios erradicar la pobreza extrema, lo ha hecho generando enormes desigualdades. En Colombia los índices de pobreza disminuyen, pero la inequidad aumenta. La creciente desigualdad se observa más claramente en algunas regiones, siendo el departamento del Cauca tal vez el que mejor lo muestra; por esta razón, cuando entra en crisis, el resto del país debe preocuparse.

Es un departamento con múltiples culturas y grupos étnicos, una geografía tan diversa como su gente y unos indicadores económicos y sociales que lo mantienen en los peores puestos de pobreza y de desigualdad del país. Es tan complejo que su funcionamiento es incomprensible para los foráneos (todos los que no nacimos ni crecimos allá) y las relaciones entre sus pobladores están marcadas por una profunda desconfianza. El conflicto más arraigado es por la tierra. Su territorio está completamente fragmentado, la posesión se divide principalmente entre los terratenientes de siempre —la mayoría, de ascendencia europea—, las poblaciones afrodescendientes a lo largo de los territorios colectivos y los pueblos indígenas en sus resguardos.

Los grupos étnicos minoritarios lograron con la Constitución de 1991 ser reconocidos y contar, entre otros derechos, con territorio, beneficio que le duele profundamente a la clase alta y blanca caucana. Esto explica las declaraciones de la senadora Paloma Valencia, al proponer dividir el Cauca en dos departamentos: uno para ellos, los blancos, y otro para los indígenas.

Todos aquellos que no somos parte de los grupos étnicos minoritarios desconocemos sus luchas, sus derechos y lo que significa proteger y delimitar sus territorios. No entendemos por qué el ejército debe protegerlos como a todos los ciudadanos pero sin irrumpir en sus tierras, pues al entrar los involucran en sus conflictos y al retirarse los dejan con la guerra adentro, situación que se repite en todas las comunidades del país, pues sus pobladores, para proteger su vida y la de los suyos, se ven obligados a “ayudar” al grupo que aparece, decisión que es castigada fuertemente por el bando contrario una vez sale el que supuestamente los defendía.

Al final el Cauca concentra todo lo que enriquece a nuestro un país: la diversidad étnica y la biodiversidad. Pero resulta ser su más grande desafío. Tal cual le pasa a Colombia, donde algunos quisieran que todos fuéramos iguales, siguiéramos a los mismos y pensáramos de la misma manera. En vez de sacar provecho de nuestras diferencias, las queremos desaparecer. Adicionalmente, el departamento reúne todos los problemas sociales y de violencia del país. No solo cuenta con pésimos índices de desigualdad y de pobreza, sino que los fenómenos de violencia generados, la guerrilla, el paramilitarismo y el control por el narcotráfico rampante en la zona, lo hacen tristemente casi inviable, pequeño reflejo de lo que es Colombia. Por esta razón, cuando el Cauca se incendia, no se debe menospreciar, es un síntoma y una alarma de que lo que se viene para el país no es bueno. Así de importante es ese departamento.

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2019-11-13T00:00:29-05:00

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El Cauca, reflejo de Colombia

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