Por: Cartas de los lectores

El cautiverio de la hermana Cecilia

Gracias al reportaje de El Espectador (20/04/19) acerca del largo cautiverio de la hermana Gloria Cecilia Narváez, perteneciente a la Comunidad de Religiosas Franciscanas de María Inmaculada, el tema vuelve a ser preocupación, al menos de uno de los diarios más importantes del país.

El tiempo pasa, las gestiones se agotan, la memoria colectiva empieza a olvidar y quizás solo queden las oraciones de sus cohermanas de la Provincia de Ntra. Sra. de las Mercedes, cuya sede es la ciudad de Pasto, el sufrimiento de su familia y de otros colectivos de carácter espiritual.

La desesperanza de su hermano Édgar Narváez refleja la de muchos sectores sociales, impotentes para llegar a las altas esferas de la Iglesia católica colombiana que pudieran servir de canal con el Vaticano. Es imposible pensar que el papa Francisco tenga este asunto del secuestro como prioridad en su escritorio, si alguien de peso pesado no se lo lleva con especial afecto. O si se lo dijeron un par de veces, con tantas realidades crudas del mundo actual, a cualquiera de su talante se le puede pasar.

Con seguridad que la larga espera ha hecho mella en la salud física y emocional de su madre y en la de todos sus seres queridos.

Hace falta que los gobiernos Nacional, Departamental y Municipal, junto con el Gaula de la Policía intente nuevamente una misión de rescate que incluya el diálogo y la coordinación con las autoridades del Vaticano y otras organizaciones no gubernamentales para lograr, al menos, nuevas pruebas de supervivencias, y ojalá el rescate definitivo.

La hermana Gloria Cecilia no es un personaje que genere una reacción mediática. Es una misionera que siempre ha cumplido en silencio su tarea frente a los más pobres, y ella, libremente, escogió África.

Sin embargo, esta virtud no puede ser pretexto para olvidar su condición de secuestrada, su sufrimiento personal, de su familia y su comunidad.

La mejor manera de celebrar la resurrección de Jesucristo es pensar en su realidad y qué va hacerse de ahora en adelante.

Quisiéramos ver al obispo y al gobernador, al alcalde y los provinciales y en general a todos los líderes nariñenses gestionando en equipo la liberación de la hermana Gloria Cecilia. Ana María Córdoba Barahona. Pasto.

Envíe sus cartas a [email protected]

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Cartas de los lectores

La JEF

Colombia clama por una verdadera justicia

Dos cartas de los lectores

Porque te quiero te aporreo