Por: Augusto Trujillo Muñoz

El censo en perspectiva

Hace poco más de un lustro el gobierno designó a Ernesto Rojas Morales como director del ‘Dane’ quien, de inmediato, anunció un cambio en la metodología para realizar el censo del año 2005.

Como este es un país liberal de mayoría conservadora –en donde todos son abiertos al cambio, pero cerrados a él cuando afecta sus intereses, opiniones o criterios, es decir, casi siempre- la nueva metodología del nuevo director no tardó en recibir críticas.

La mayoría de ellas –unas anteriores y otras posteriores a la realización del censo- provino de Planeación Nacional y de un buen número de oficinas municipales de planeación, de algunos miembros de la academia y de unos pocos columnistas de prensa. La idoneidad profesional y la vasta experiencia de Rojas defendieron la nueva metodología. De lo contrario se hubieran impuesto los métodos tradicionales y el censo –en ese caso sí- hubiera resultado un fracaso.

Alejandro Gaviria cuestionó duramente la propuesta de hacer el censo a lo largo de un año, sin necesidad de inmovilizar a la población y criticó el hecho de que se hubiera desechado un documento del ‘Conpes’. Hernando Gómez Buendía señaló una supuesta ilegalidad de la nueva metodología. Luís Carlos Echeverry se atrevió a hablar de dilapidación de recursos porque, dados los errores censales, sería necesario repetir todo el proceso.

Por su parte Planeación Nacional y los alcaldes municipales insistían en desvirtuar los resultados por razones que, públicamente, se circunscribían al supuesto error metodológico. Pero el motivo real era otro: las cifras del Dane arrojaban incrementos en el nivel de desempleo. En Planeación se resistían a aceptar el hecho de que un país que registraba crecimiento económico, registrara también disminución del empleo. En vez de aceptar la cifra para prever una futura desaceleración, se empeñaron en calificarla de errónea.

Razón semejante asistía a los alcaldes. En no pocos municipios el censo registró población inferior a la prevista por aquellos, lo cual significaba una disminución en el monto de las transferencias. Pero tales previsiones se habían elaborado con base en los resultados del censo de 1993. Y hoy se sabe que ese fue el censo más deficiente en la historia de América. Su gigantesco margen de error –el 16 por ciento- obedeció al uso de la vieja metodología, cuando el país ya exigía mediciones más especializadas y técnicas. Eso fue lo que quiso corregir el ‘Dane’ en 2005. Y también hoy se sabe que lo logró.

El censo no se hizo en un día, sino en un año. No se censó sólo población y vivienda, sino también industria, comercio y servicios. No se hizo con lápiz y papel, sino con tecnología de punta. El formulario no estaba impreso, sino inscrito en computadoras móviles. A pesar de la fuerte oposición el censo se hizo. Tuvo el concurso de juntas cívicas o comunales y se logró cubrir el país entero, incluyendo zonas de conflicto.

Es bueno recordar todo esto porque ahora el ‘census bureau’ de los Estados Unidos –una oficina de respetabilidad internacional que lleva varias décadas haciendo la rutina de las proyecciones censales en el mundo con probada eficacia- acaba de concluir que el mejor censo de la historia colombiana fue el de 2005. Dicha oficina partió, en sus cálculos, de las cifras obtenidas en el censo de 1973 y las fue proyectando anualmente.

El ‘census bureau’ es una especie de evaluador externo, especializado y neutral, cuya autoridad técnica es internacionalmente reconocida y aceptada. Su reciente informe sobre el censo de Colombia recupera la credibilidad institucional del ‘Dane’ que –en buena medida por la gestión de Rojas- logró un liderazgo continental que le mereció la presidencia del Consejo Estadístico de las Américas, en virtud de lo cual Bogotá será sede de la nueva conferencia que realizará en Bogotá próximamente.

Al enfrentar los resultados finales del ‘census bureau’ con los del censo colombiano de 2005, el margen de error se reduce al medio por ciento, lo cual muestra la responsabilidad con que se trabajó, la seriedad del ‘Dane’ y la validez de la metodología que aplicó Rojas Morales contra múltiples críticas de múltiples personajes que siguen fungiendo de oráculos a pesar de sus múltiples equivocaciones. No se trata de usar el espejo retrovisor. Es que no debe olvidarse la conveniencia de mirar la historia en perspectiva.

Ex senador, profesor universitario.

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