Por: Manuel Drezner

El centenario de Tennessee Williams

Hace cien años nació Tennessee Williams, uno de los más grandes dramaturgos del siglo XX y cuya obra retrató con acierto las tragedias de las personas abandonadas; de quienes están desamparados, y de la gente que no se puede adaptar al medio en que vive.

Desde ese triunfo que fue El zoológico de cristal (que es una de las obras teatrales del siglo pasado interpretadas con mayor frecuencia) con la muchacha solitaria que se convence a través de su madre de que acabará llegando el caballero que la visite, hasta esa tragedia de pasiones reprimidas que es La gata sobre el tejado caliente, Williams supo mostrar sobre la escena personajes que todos conocen y pueden identificar.

El de este autor es un teatro realista y crudo (sólo hizo una comedia) y que se presta particularmente a ser reflejo de la vida. Quizá por eso los intérpretes que siguen el método de Stanislavsky, de identificación absoluta con el personaje representado, han hecho de Stanislavsky su autor preferido al lado de Chejov.

El director Elia Kazan, que llevó a la escena y al cine muchas de las obras de Williams, pudo gracias a seguir El método lanzar a un actor tan único como Marlon Brandon, quien en Un tranvía llamado deseo hizo una de las interpretaciones cinematográficas más acabadas en la historia. Una de sus obras más oscuras, Camino real, que en un misterioso paraje de una inventada república latinoamericana presenta personajes como Margarita Gauthier, es quizá la excepción al naturalismo de Tennessee Williams, ya que se trata de una pieza donde la imaginación está desbordada y a pesar de eso, los personajes son seres humanos identificables.

Es una lástima que los activos movimientos teatrales de la ciudad hayan olvidado un centenario tan importante. Quizá eso no deba sorprenderlo a uno, pues también olvidaron el del ídolo de tantos, Bertolt Brecht, que también pasó inadvertido. pero Williams tiene cantidad de obras más fáciles de montar  y es un escándalo que los grupos locales no les hayan echado ni siquiera una mirada. Ojalá que eso no signifique que nuestro teatro local se haya dedicado al astracán y a las comedias eróticas dejando de lado el gran teatro, pero eso también puede suceder.

En todo caso, Tennessee Williams, quien nació hace cien años y murió hace casi treinta, ya ha ocupado sitio de honor dentro de la dramaturgia mundial y en otros sitios civilizados, si se han representado sus obras como lo merece este excelente creador.

 

 

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