El Chato a domicilio

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El dilema empresarial al que se vio abocado Álvaro Clavijo, dueño y chef del restaurante, era dramático: 28 empleados, un horizonte de varios meses sin poder atender clientes en las mesas, tener que seguir pagando nómina, arriendo y servicios y al mismo tiempo preservar su marca y alta reputación de figurar entre los 10 mejores restaurantes de Latinoamérica.

Tomó la decisión que afortunadamente han tomado muchas empresas y ciudadanos: no resignarse, no despedir a ningún empleado y rápidamente buscar alternativas y oportunidades.

El primer pensamiento, y la primera acción, fue el de ayudar a los demás, por lo que empezaron a cocinar para los ancianos desprotegidos de un albergue cercano.

Luego implementaron domicilios, algo que nunca habían hecho, pero para lo cual contaban con lo fundamental: cocina para preparar y personal para hacer las entregas. Los empleados en su mismo rol o en otros roles. Venden delantales con el logo de El Chato, y su venta se destina a la nómina.

Un menú diseñado para domicilios, de pocos pero variados platos, las entradas a $19.000 y los principales a $29.000. Unos con ingredientes ya mezclados y otros con los ingredientes semi-crudos en bolsitas separadas, y cada plato en un bolsa al vacío.

El propósito; que el cliente viva la experiencia de preparar en casa un plato de alta cocina, según unas instrucciones.

El ajoarriero de cangrejo, plato de origen español: ensamblar colocando en un tazón pequeño crema de papa (hay que batirla hasta hacerla cremosa), un tris de mayonesa, unas alcaparras capuchinas, unos granos de maíz tostado y perejil. ¡Buenísimo!

La sopa de tucupí con shiitakes: el tucupí, ají negro del amazonas, y los hongos shiitakes de origen japonés ya cultivados en Colombia. Se pone a cocinar el caldo de tucupí con los shiitakes. Se sofríen los cubitos de calabacín. Al servir en cada tazón se coloca un manojito de espirales de zanahoria cruda, los calabacines, se vierte el caldo y un chorrito de aceite de shiitake. ¡Estupenda !

El encocado de pescado y camarón: un tamalito en hoja de plátano llega empacado al vacío. Se sumerge en agua hirviendo por 5 minutos. Para acompañar un “calentao” con dos variedades de cebada, una cocinada y otra crocante, y cubitos o “tropezones de plátano”, todo hidratado en un fondo de tusa, un ingrediente glorioso.

Evaluación VSEG Valor Social Empresarial Gastronómico: EXCELENTE, CON HONORES.

Teléfonos: 313-8760950 y 300-6422949 en Bogotá.

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