Por: D. Buenavida

El Cielo

El Cielo abrió puertas hace poco tiempo en Bogotá. Tiene origen y buen nombre en Medellín, donde funciona desde hace cuatro años con éxito.

El dueño y joven chef, Juan Manuel Barrientos, se ha impuesto la tarea de crear algo original, creativo y ha logrado algo interesante. El sitio en Bogotá cuenta con un mobiliario espectacular, lujoso y de buen gusto. Las mesas llaman la atención, grandes y de madera pesada preciosa, lucen muy bien sin manteles. Trata con sus “momentos sensoriales” de trascender la gastronomía tradicional, cuya preocupación esencial es el sentido del gusto. Realmente, apartando la retórica, la buena gastronomía tiene que ver con el gusto, el olfato, la presentación visual y en menor grado con el tacto. Tratar de presentar los “momentos sensoriales” como algo nuevo en la culinaria no pasa de ser mera retórica y una osadía. Pero bienvenidas la imaginación y la osadía.

No hay una carta, ofrecen dos secuencias de “momentos”. La primera es de doce pasos y vale $110.000 por persona y la otra es de veinte momentos que vale $159.000 e incluye sensaciones táctiles como chocolate derretido en las manos y 15 alimentos. Ofrecen cinco vinos diferentes que “aseguran un buen maridaje” con los platillos y que vale $109.500 por persona. Pedimos doce momentos: el primero consistió en una empanada de aborrajado de plátano, bocadillo y queso con un poco de aroma de eucalipto. Ensaladita de lechuga, con tocineta ahumada, una zanahoria pequeñita y pedacitos de mozzarella y una crema de coco helada, sabrosa pero un poco desabrida. Tostaditas de pan con aceituna con aceite de trufas, miel y jengibre. Sin pena ni gloria. Sopa de cebolla caliente que comparte un recipiente sin mezclarse con un chocolate blanco helado servido con el soplete de nitrógeno. Muy sabroso y raro. Langostino sobre enyucado, con rico aroma y salsa de ruibarbo. Para mí fue el mejor momento. Pollo al vacío sobre una cama de risotto de suero costeño, pistacho, higos deshidratados, acompañado con espuma de hongos portobelo. Rico plato. Cáscara de papa con lomito adentro y una salsa de vegetales. Sandía con amaretto. Precioso a la vista. Mousse de chocolate con salsa de maracuyá y una frambuesa. Delicioso.

Momentos sublimes no hubo, aunque se destacaron algunos platos como el pollo, el langostino y el mousse de chocolate. La experiencia es recomendable. El chef merece aplausos por su esfuerzo honesto y originalidad.

Calle 70 Nº 4-47 Tel. [email protected]

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de D. Buenavida

Distrito Federal

Pesquera Jaramillo

Niko Café II

Jacques

Matiz II