El cinturón

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Apretarse el cinturón en todos los órdenes no es la moda, sino la obligación, para ir soportando el coronavirus. El fútbol mundial no es la excepción propiamente. Hay ejemplos de solidaridad y otros en veremos. Equipos como el Leeds United, en el que trabaja Marcelo Bielsa como técnico, decidió, por iniciativa propia de los jugadores, tener paciencia y permitir que los empleados de otras áreas del club cobren sus mesadas antes que ellos. Es evidente que quien recibe un salario alto dispone de ciertas reservas para aguantar la demora en el pago.

La misma Conmebol, que mantiene sus arcas popochas en dólares, resolvió destinar un anticipo hasta del 60 % para los equipos participantes en sus copas: Libertadores y Sudamericana, con lo cual pueden fijar un flujo de caja y paliar la situación actual.

Millonarios en Colombia dio el primer paso oficial, atendiendo la emergencia sanitaria por el COVID-19. Su presidente, Enrique Camacho, aceptó suspender la totalidad de su salario. La tesorería del club se compromete a garantizar el pago de la seguridad social de todos sus empleados. Al plantel profesional se le ofrecerá un plan de pago especial, en el que el sueldo no se recibiría en su totalidad. Los recortes serían compensados cuando la normalidad de actividades regrese. Es preciso advertir, hasta donde entiendo, que nadie renuncia al salario como tal, sino que al recibir menos, por fuerza mayor, se entiende como una colaboración especial e inusual.

Existen casos bien diferentes en el mundo. Barcelona de España ofreció a sus jugadores un plan, que en principio no fue aceptado por los profesionales, aunque se interpreta como una típica operación de “tire y afloje“. Lo cierto es la comprensión de todos los actores de la crisis del momento. Es más, en Italia piensan dar un cierre al campeonato actual, mientras en otros lugares se estudia seguir con los torneos a puerta cerrada, pues así al menos habría ingreso por las trasmisiones en televisión.

Claro que no faltan exabruptos. El señor Méndez, a nombre de Santa Fe, incapaz de socializar con sus empleados (jugadores específicamente) resolvió recurrir a una encuesta abierta y pública vía Twitter, en la que todo mundo podía opinar sobre la forma más viable para conseguir la “cooperación de sus trabajadores”. Lavarse las manos, al igual que Pilatos, fue la excusa para demostrar su gestión. Según esto, en el futuro contratar técnico y jugadores resultará en este tipo de consultas.

La Dimayor recibió ayuda económica de la Federación, que se repartirá entre equipos tipo A y B. Los de clase B, menores cifras por pagar, podrían sobrevivir unos tres meses. Los otros, quién sabe.

El presidente de la Dimayor tendrá que seguir bregando por conseguir compradores de la señal de televisión del exterior. Tarea más que difícil, porque no hay producto visible para ofrecer. El plazo de 100 días que le fue otorgado en la última asamblea, para obtener esas entradas, quien sabe si tiene validez en las circunstancias actuales.

Dejamos de comprar gasolina, de gastar zapatos, de usar camisa y corbata y tantos otros detalles. Hemos entendido, estando en casa, que la vida es bien distinta a la que veníamos disfrutando y sufriendo. Muchas cosas van a cambiar para responder a este mechoneo de la naturaleza. Por lo pronto todos, y el fútbol no es la excepción, a apretarnos el cinturón, esa es la solución inmediata.

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