Por: Felipe Zuleta Lleras

El círculo de Petro

A pesar de sus múltiples argucias jurídicas para quedarse en el poder, el alcalde de Bogotá, me temo, podría estar viendo aún más amenazado su futuro político. Si bien es cierto que contra él no hay ninguna acusación de corrupción, lo cierto es que ya se empiezan a conocer algunos actos que podrían ser ilícitos por parte de algunos cercanos colaboradores. Por supuesto que Petro es un experto en echarles la culpa a los demás y es, de lejos, el funcionario más hábil que se conozca para evadir sus responsabilidades. Todas las cosas son culpa de terceros o fueron hechas a sus espaldas.

Esta semana trascendió que la Fiscalía ha citado a varios burócratas que tuvieron que ver con los contratos de la semaforización y con la prórroga de los contratos de Transmilenio. El alcalde ha dicho poco sobre el tema. Sólo ha sostenido que durante su administración ha retirado del cargo a personas que son cuestionadas. No ha dicho con nombre propio a quiénes ni por qué razones. Es obvio que él sabe y no quiere decirlo, pues de hacerlo podría ser investigado por encubrimiento. Sus evasivas respuestas no lo librarán ciertamente de tener que darles explicaciones a la Procuraduría y a la Fiscalía cuando éstas lo requieran.

También trascendió hace una semana que el concuñado del alcalde, el empresario Carlos Gutiérrez, podría haber ejercido alguna influencia para lograr la prórroga de los contratos de TM. Si bien Gutiérrez lo ha negado a través de su abogado, el doctor Abelardo de la Espriella, lo cierto es que no sería la primera vez que el primer concuñado del Distrito aparece mencionado en las páginas judiciales. Ya lo había sido, entre otras cosas, en unas columnas que escribí hace dos años en donde lo mencionábamos vinculado con los Nule.

Gustavo Petro ha hecho una muy mala gestión porque, aparte de ser mal administrador, estuvo defendiéndose cinco meses para evitar que se le aplicara la destitución que le impuso la Procuraduría. Y lo que se rumoraba con insistencia en ese lapso es que mientras él organizaba su defensa, algunos de sus funcionarios se habían dedicado a meterle sus manos al presupuesto. Esos rumores pasaron a convertirse en realidad o al menos eso es lo que cree la Fiscalía General de la Nación.

Se le empieza así a cerrar el círculo al alcalde, quien llegó a su cargo por denunciar la corrupción durante la administración del alcalde Moreno, corrupción que al parecer también se le metió a su administración.

De esta manera Bogotá y sus habitantes vemos que las cosas van de mal en peor, que la administración de Petro resultó un desastre y, obviamente, el atraso en la ciudad que ha padecido tres malas administraciones sucesivas. Tan de malas Bogotá y tan de malas sus ciudadanos.

Notícula: bochornoso el espectáculo de la Corte “Prostitucional” en la escogencia de su candidato para la Contraloría General. No cuestiono el nombre del doctor Edgardo Maya, pero sí la actitud de algunos magistrados que pagan favores descaradamente.

 

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