El país de las maravillas

El círculo vicioso de la relatividad

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El relato de la pandemia se va quedando sin referentes, sin continuidad. Del debate sobre nombres y rostros de los primeros contagiados pasamos rápidamente a las cifras de muertos, cuando eran pocos. Hubo que insistir para que se privilegiara la exposición de los recuperados, pero se quedó sin oxígeno cuando se agotó el exiguo uso de adjetivos, y las imágenes de aplausos y camillas se tornaron repetitivas.

En medio de la incapacidad y ausencia de gerencia del Gobierno, saltamos como estrategia narrativa al conteo de camas disponibles y luego al de compra de respiradores, para centrarnos, en el colmo de la impotencia, en la cuenta regresiva de UCI, como si ignoráramos, o por eso mismo, que esa es la instancia extrema, que arroja porcentajes bajos de recuperación con las variables de edad y comorbilidad.

Tuvo que salir el cuerpo médico a recordarles a los gobernantes, trenzados en reyertas baladíes, que había un factor más importante, la disponibilidad de personal capacitado, sano y con requerimientos de bioseguridad, sin lo cual nada de lo demás funciona.

Algo similar sucede con la forma de contar los tiempos; del día a día, las historias pasaron, en la cronología, a la unidad mínima de semanas, cuando no a la manida de “dos meses”, que causan la misma sensación de imprecisión como de incertidumbre.

La economía se sigue narrando en términos macroeconómicos, con porcentajes o sumas billonarias que poco o nada dicen al ciudadano. Lo mismo pasa con la alusión a la corrupción descarada, encuadrada desde la Contraloría y en círculos informativos con esa cifra incomprensible cercana al medio billón de pesos en sobrecostos, y sin responsables, como si se diera por generación espontánea.

El registro de acontecimientos, a pesar del agravamiento de la situación, no estira la pita para concretar responsabilidades, mientras se reparten culpas por acción u omisión: alcaldes a Fenalco, este a informales, estos al Gobierno y este a los ciudadanos, para ampliar un círculo tan vicioso como el mismo virus, que puso relatos, cifras y principios en el terreno de la relatividad. Bueno, depende...

@marioemorales y www.mariomorales.info

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