Por: Jorge Tovar

El City de Pep

El año pasado, yo, tú, él, todos nos preguntábamos si la Premier le había quedado grande a Pep Guardiola. Unos, escrito está, le teníamos fe. Su método requería tiempo, acople, sincronización.

No es que el City vaya primero tras nueve jornadas. El año pasado también arrancó ganando. No es que lleve 32 goles a favor (3,6 por partido), más que nadie en la Premier. No es que apenas haya recibido cuatro goles. Quien menos, igualado con el Manchester United de Mourinho. No es que le haya metido siete al Stoke City o que derrotase al campeón vigente, Chelsea, a domicilio. Tampoco es que en la Champions hayan ganado los tres partidos disputados con un promedio de 2,6 goles. Es que este año el juego del Manchester City enamora y, además, es efectivo.

Comparemos el estilo del City en el primer partido de Guardiola de la liga pasada con la obra maestra desplegada en el 7-2 ante el Stoke City. Consideremos la red de pases del primer partido que dirigió Guardiola en agosto de 2016 ante el Sunderland. Los citizens ganaron 2-1 gracias a un penal convertido por Agüero y a un autogol del Sunderland en el minuto 87. La red se elabora a partir de la posición promedio de cada jugador. Posición que a su vez se construye con base en la ubicación del jugador durante los eventos en los que intervino (pases, recuperaciones, faltas, etc.).

Ante el Sunderland, el Manchester City jugó con un roto entre la defensa y el ataque. El hueco entre los hombres de ataque y Fernandinho, el hombre llamado a enlazar el equipo, se hizo evidente. Esto, sumado a la asimetría de los cuatro de atrás y el sesgo a la izquierda en la ubicación de los de arriba, impidió que el City brillara a pesar del triunfo.

El dibujo de la red de pases del Manchester City en el partido ante al Stoke City, por el contrario, es casi perfecto. Los centrales están perfectamente alineados siempre tocando con Delph y Walker, ambos simétricamente abiertos. Fernandinho, contrario al partido ante el Sunderland más de un año atrás, ocupó una posición equidistante entre los dos laterales, los dos centrales y la gente de arriba. De Bruyne y Silva, quienes marcan diferencias, son claves asistiendo a sus delanteros. En la práctica, su rotación y su movimiento les permiten controlar ese espacio clave del centro del campo que tanto obsesiona a Guardiola. Arriba, la ubicación de Sané y Sterling también es simétrica, prestos a recibir el balón en las mejores condiciones, siempre dejando abierto ese espacio lateral que desde atrás deben ocupar los compañeros. Gabriel Jesús es la ficha suelta, dos goles marcó el día del Stoke.

El Manchester City aún no ha ganado nada. Pero, ¡qué bonito juega el equipo de Pep!

 

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