Por: Jorge Tovar

El clásico

El Real Madrid-Barcelona sigue siendo el partido que mayor atención atrae en el mundo. Ello a pesar de que los últimos dos enfrentamientos, el de Copa del Rey y el de Liga, estuvieron futbolísticamente lejos de aquellos clásicos de hace solo unos años. Analicemos algunos datos.

En otras ocasiones he escrito del modelo de goles esperados. En pocas palabras, es un modelo estadístico que toma muchos disparos (9.164 en esta jornada) y estima la probabilidad de que un disparo sea gol. En el último clásico de la Liga, el Real Madrid realizó 17 disparos contra apenas 10 del Barcelona. El modelo de goles esperados indica que los disparos del Barcelona daban para anotar 1,31 goles, mientras que los del Real Madrid era apenas 0,91. Es decir, si bien el equipo catalán realizó menos disparos, su calidad resultó muy superior.

Los resultados del modelo se pueden presentar de diferentes maneras. La gráfica, por ejemplo, presenta la evolución a lo largo del partido de los goles esperados de cada equipo. Se observa que si bien el Real Madrid salió impetuoso, disparando hasta en cuatro ocasiones antes del primer tiro del Barcelona, en la práctica estos disparos tenían una baja probabilidad de ser gol. En efecto, durante todo el partido, los goles esperados de los blaugrana fueron superiores a los del equipo blanco.

Es posible, además, evaluar información adicional. Así, el disparo de Rakitic que terminó en gol tenía una probabilidad de 16,12 % de ser gol. La gráfica indica que el Real Madrid disparó mucho, pero no logró hacerlo con claridad, pues sus disparos tuvieron una baja probabilidad de ser goles. A ello contribuyó el gran partido de Lenglet y, especialmente, el de Piqué. El francés realizó tres quites, ocho despejes y dos interceptaciones, por uno, 14 y tres respectivamente del catalán. Entre los dos, 22 despejes. El equipo completo del Real Madrid apenas pudo realizar cinco despejes.

Punto aparte es el afán de la prensa madrileña por inflar a Vinicius. En Suramérica este tipo de jugadores pululan. Encaradores, hábiles, llegadores, pero negados de cara al gol. Tiene 18 años y puede aprender; pero, en su desespero, la prensa de Madrid lo ha vendido como la ficha capaz de enderezar el rumbo del barco blanco. Incluso, en el colmo de la irresponsabilidad, lo han comparado con Neymar, con Messi, aún no con Pelé. No veo claro aún si va a triunfar o no en el Madrid; puede que termine siendo un gran futbolista, pero históricamente el delantero del Real Madrid marca cuando juegan bien y cuando juegan mal. Son diferentes.

Si Vinicius no afina pronto su puntería, la prensa y el Bernabéu se lo comen vivo. Guardando las proporciones, me recuerda a Gaitán, aquel presidente de Millonarios que tras un aceptable partido de un jovencísimo Yuber Asprilla dijo que era el nuevo Willington Ortiz. ¿Qué lector sabe dónde anda hoy el bueno de Yuber?

 
El Clásico
Infografía El Espectador

 

 

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