Por: Adolfo Meisel Roca

El clima y las desigualdades regionales

LA INFLUENCIA DE LOS DIFERENTES climas de las regiones de la Nueva Granada sobre “los seres organizados” fue tema de amplia discusión entre Francisco José de Caldas y sus contemporáneos.

Su visión estaba permeada por el determinismo geográfico de autores como Buffon y Montesquieu, y de las ideas racistas, en boga por esa época. Esas ideas, sumadas a la falta de rigor en sus observaciones empíricas, llevaron a Caldas a conclusiones equivocadas.

Lo que no pudo observar correctamente Caldas a comienzos del siglo XIX, es posible registrarlo 200 años después: en nuestro país hay una relación clara entre el clima y el grado de desarrollo económico de una región. Si se usa como factor de medición del clima la altitud, pues está relacionada estrechamente con la temperatura, se encuentra que entre ésta y el índice de necesidades básicas insatisfechas (NBI) de 2005 hay una correlación negativa de 0,5. Es decir que entre mayor es la del municipio, menores son las necesidades básicas insatisfechas de sus habitantes. En las cabeceras municipales que se ubican a menos de 250 metros sobre el nivel del mar, el 37% de la población carece de alguna NBI. La mayoría de estos municipios se encuentran en las costas Caribe y Pacífica. En esas zonas bajas vive el 28% de la población total.

En cambio, los municipios cuya cabecera está localizada entre 2.500 y 3.000 m.s.n.m. tienen sólo el 10,1% de su población con NBI. Allí vive el 27,2% de la población colombiana.

La pregunta que tenemos que hacernos es si la relación entre la altitud de un municipio y su nivel de prosperidad material es el resultado de la influencia directa de la geografía física, o si hay una tercera variable asociada con la altitud que explica las diferencias en NBI. La opinión de algunos economistas, como Jeffrey Sachs, es que la geografía influye directamente vía los efectos sobre la salud y la productividad de la tierra. Cuando hace menos calor, se disminuyen los efectos de las enfermedades tropicales sobre los seres humanos y de las plagas sobre los cultivos. En contraste, Daron Acemoglu y sus asociados sostienen que la geografía afectó los patrones de poblamiento, pues los colonizadores, en nuestro caso los españoles, no se asentaban en aquellos lugares donde había muchas enfermedades tropicales. Por esa razón, prefirieron como lugar de residencia las tierras de climas fríos.

La tesis de Acemoglu es que donde el tamaño relativo del grupo de colonizadores fue grande se establecieron instituciones más igualitarias y, por lo tanto, generaron crecimiento dinámico en el largo plazo.

Es posible que la geografía tenga tanto un efecto directo (Sachs), como uno indirecto (Acemoglu) sobre el desarrollo económico. No sabemos exactamente en qué proporción se da la influencia de estos dos canales. Pero es evidente que para entender nuestro país resulta imprescindible conocer muy bien su geografía y su historia. Tal vez así podamos avanzar en la erradicación del oscurantismo de los terribles simplificadores, para quienes “el principal problema de la periferia económica del país es la corrupción, pues recursos hay, y muchos”.

 

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