Por: Dolly Montoya Castaño

El compromiso de la universidad con los retos de la Misión de Sabios

El pasado 5 de diciembre se dio a conocer el informe de la Misión Internacional de Sabios 2019, que por encargo del Gobierno Nacional debía trazar la hoja de ruta para el desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación en Colombia. Los integrantes de la Misión partieron de la premisa de que un país no puede depender de otros países en conocimiento básico para tener un desarrollo económico acelerado o para disputar posiciones relevantes en la economía global. Así, las recomendaciones de la Misión constituyen una apuesta al desarrollo económico, al bienestar social y sostenible de los colombianos.

La Misión, que reunió a 47 expertos nacionales e internacionales de las diversas áreas del conocimiento, se organizó en ocho focos temáticos. Uno de los principales aciertos del Gobierno Nacional, frente a la convocatoria y desarrollo de la Misión, fue el haber asignado cada uno de estos focos a una universidad que, además de llevar la secretaria técnica de las discusiones, sirviera de ancla para pensar y aterrizar desde sus propias experiencias cada una de las reflexiones y recomendaciones. Así, por ejemplo, la Universidad Nacional de Colombia, además de haber acompañado y contribuido con documentos y aportes en todos los focos, ejerció la secretaria técnica del foco de ciencias básicas y del espacio.

Siendo el conocimiento la fuente del desarrollo y aprovechamiento de la riqueza social, ambiental y económica, la vinculación de las universidades al trabajo de la Misión fue, además de un acierto, un reconocimiento a nuestras instituciones como el lugar en donde se gestiona, conserva, reproduce y produce el conocimiento que enriquece la vida simbólica y material de la sociedad. Las universidades formamos ciudadanos, investigamos para el avance del conocimiento y trabajamos con las poblaciones para hacer que ese conocimiento y esos ciudadanos contribuyan a mejorar sus condiciones de vida.

La Misión ha definido tres retos para transformar el país, Colombia Bio-Diversa, Colombia productiva y sostenible, y Colombia equitativa, son los nombres de esos propósitos de nación, que desde ahora deben ser los sueños de todo el país.

Los sueños propuestos se corresponden plenamente con lo que hacemos las universidades: poner el conocimiento al servicio de la población para lograr su bienestar y desarrollo económico en armonía con el medio ambiente. Otra característica de estos sueños es que hacerlos realidad nos beneficiará a todos y requerirá de la participación de todos.

Las universidades somos el mejor escenario para empezar a implementar las recomendaciones de la Misión. Nuestra autonomía nos permite atesorar la memoria de lo que somos y hacemos como sociedad. La autonomía universitaria, que nos permite acceder al conocimiento sin restricciones, nos da un lugar de privilegio y responsabilidad para apoyar e impulsar los sueños de transformaciones a mediano y largo plazo del país, sueños que nos ayudaran a superar la polarización y a construir mejores condiciones de vida.

Es importante recordar que esta Misión se convocó tras más de dos décadas de su primera versión, la Misión de Ciencia, Educación y Desarrollo de 1993. Aquella primera Misión presentó el informe “Colombia al filo de la oportunidad”, que, aunque no tenía el nivel de detalle que contiene el informe de la última Misión, sí contenía, igual que este, una serie de recomendaciones, fundamentadas en la gestión del conocimiento, para alcanzar el beneficio económico y el bienestar social que aún hoy anhela el país.

Si no queremos que la historia se repita y que, otra vez, el único destino del actual informe y sus recomendaciones sea el de ocupar los anaqueles de algunas bibliotecas, las universidades debemos asumir el liderazgo para desarrollar y concretar los retos trazados, especialmente porque todos ellos se basan en experiencias y conocimientos con los que ya cuentan las instituciones de educación superior del país. Esta tarea es nuestra responsabilidad como gestoras del conocimiento. Además, si a dicha tarea sumamos la participación decidida del Gobierno Nacional, de los sectores productivos y del conjunto de actores de la sociedad, seguramente, en un mediano plazo transformaremos a Colombia.

La Universidad Nacional de Colombia ha iniciado un proceso de difusión dentro de su comunidad académica del Informe y sus recomendaciones. Además, ya estamos identificando las estrategias y experiencias universitarias que debemos fortalecer, en cuanto apoyan los retos, misiones y programas definidos en el Informe de la Misión Internacional de Sabios. Actualmente, la Universidad Nacional está construyendo su Plan Estratégico Institucional a 2034 en donde incluiremos programas adecuados para trabajar, como comunidad universitaria, alrededor de las recomendaciones hechas por la Misión de Sabios.

Además de llamar al Gobierno Nacional y a las universidades del país para que todos nos comprometamos con el indispensable cumplimiento de las recomendaciones de la Misión, quiero invitar a los colombianos a conocer y apropiarse de los propósitos de país que propone la Misión. En las próximas columnas les contaré, desde nuestra experiencia y perspectiva universitaria, como creemos que hay que asumir los tres grandes sueños propuestos por la Misión de Sabios que buscan, desde el conocimiento, sembrar en nuestras regiones desarrollo económico, bienestar social y cuidado del medio ambiente.

@DollyMontoyaUN

* Rectora, Universidad Nacional de Colombia.

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