Por: Mario Morales

El conducto irregular

SE VUELVE A EQUIVOCAR EL PRESIdente Uribe al decir que la cumbre de Unasur no es el escenario idóneo para exponer su política de defensa.

¿Cómo no? No sólo es la cumbre de los países vecinos que avanzan hacia la unidad, sino que los dos temas centrales son el golpe de Estado en Honduras y la presencia de militares estadounidenses en siete bases colombianas. Aún más, el presidente boliviano lleva una propuesta de resolución para que no se acepten bases militares extranjeras en Latinoamérica.

Sólo basta con repasar la posición de los presidentes de Argentina, Bolivia, Uruguay, Brasil, Ecuador y Venezuela para suponer lo que va a pasar. Pero Uribe prefirió la gira muda frente a los medios extranjeros; esa es otra irregularidad suya: callar o regañar cuando hay periodistas que preguntan.

El conducto regular era contarle al Congreso, y junto con el gobierno estadounidense, que también calló sagazmente para quedarse con el género y sin el pecado.

Pero no, Uribe, y ese es su talante, no gusta de los conductos regulares. Lo demostró apartándose de su partido para llegar a la Presidencia, otorgando prebendas a Yidis y Teodolindos para allanar el camino a la reelección, y recurriendo a toda clase de atajos para salvar su ya desahuciado referendo.

Y el país le aprendió rápido, a la guerra regular le sumó caminos non sanctos como los falsos positivos, la dudosa política de recompensas, las chuzadas a los opositores o la ineficiente fumigación indiscriminada.

Esas irregularidades diplomáticas no sólo tienen un costo político. Hoy las pagan de su bolsillo millones de colombianos en las fronteras y los afectados por el 13% de decrecimiento comercial con Ecuador, por la negativa venezolana a comprarnos diez mil vehículos o por la salvaguardia ecuatoriana a más de 1.300 de nuestros productos. Amén de la estigmatización.

Saltarse el conducto regular lleva consigo la semilla de la desinstitucionalización y mina la convivencia. Mal ejemplo ese del “todo vale”. Y que no diga que su ausencia en Quito es otro punto de honor o que es cuestión de dignidad. Por Dios.

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