Por: Columnista invitado

El continente olvidado

El tercer y último debate de los candidatos a la presidencia de EE.UU. fue una oportunidad inmensa para mostrar cuál sería el mejor líder para mantener el statu quo de la superpotencia mundial.

Sin embargo, lo que se vio fue un Obama y un Romney sin el aura y el carisma de los grandes líderes. Lo que nos remite a una reflexión: mientras el poder militar y económico comandan el mundo, el sistema internacional carece de líderes y de nuevas alternativas.

La elección presidencial más importante del mundo, más acompañada por los medios de comunicación y fuertemente soportada por recursos financieros, se da inmersa en la más profunda crisis económica desde la Gran Depresión. Con la mayoría de la población extremadamente preocupada por su salud, educación y pensiones, y distante de los complejos problemas del mundo, la política exterior y de seguridad nacional se vuelve secundaria.

El último debate realizado en Florida, cuando se celebraban 50 años de la crisis de los misiles entre Cuba y EE.UU., confirmó a los miles de telespectadores los motivos del empate entre Obama y Romney, cuando aparecieron más acuerdos que desacuerdos y ninguno sorprendió a los electores indecisos ni a los analistas políticos.

Si esta era la última oportunidad para que demostraran quién sería mejor para mantener la posición de EE.UU. en el mundo, ambos la perdieron. Pero como “más vale malo conocido que bueno por conocer”, es factible que Obama gane arrastrado por sus controvertidos logros: Irak, la muerte de Osama bin Laden, Afganistán, a pesar de que muchos electores los interpreten como un despilfarro de recursos y un sin número de muertes.

Lo que impacta no es lo que se dijo en el debate sino lo que se dejó de decir: ambos “desaparecieron a América Latina”, con excepción de una mención de Romney sobre la importancia de la región como mercado comercial. Obama ni siquiera la mencionó al reiterar la importancia del fortalecimiento de alianzas regionales.

Con una Europa alejada, un Oriente Medio que resiste a la “democratización”, una China incontrolable, un Irak mas cerca de Irán que de EE.UU., una América Latina cada vez más autónoma y próxima a China —lo que apunta a ese país como el socio comercial más importante de la región hasta 2017—, cualquiera de los candidatos elegido necesitará de asesores que lo hagan ver que el mundo ha cambiado y que la superpotencia tendrá que reinventarse, así como América Latina, gracias a la paradójica doctrina Monroe que preveía “una América para los americanos”.

 

*Beatriz Miranda

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