Por: Juan Carlos Gómez

El control de contenidos

Se espera que pronto sea una realidad la reforma constitucional que suprimirá a la Comisión Nacional de Televisión (CNTV). En medio de la hilaridad que suscita la idea de la desaparición de esa entidad están pasando desapercibidas dos circunstancias.

En primer lugar, aún aprobada la reforma, esa entidad continuará ejerciendo sus actuales funciones, mientras el Congreso expide las normas mediante las cuales se traspasan a otros organismos del Estado las competencias para la regulación y control del servicio de televisión. Ese periodo de transición puede ser irredimiblemente fatal para el futuro de la televisión y el desarrollo de la industria.

En segundo lugar, al sol de hoy no existe claridad acerca de quién ejercerá las funciones de regulación y control del servicio de televisión, una vez desaparezca la CNTV. Dentro de los asuntos más críticos al respecto está el de los contenidos. Se ha dicho que, como sucede hoy, en el nuevo régimen debe existir un control sobre los mismos, ejercido por una autoridad administrativa que determine lo que se puede ver o no en televisión e imponga las sanciones que sean del caso. Esta idea no se compadece en lo absoluto con la libertad de información de los usuarios, la realidad tecnológica y el advenimiento de la “televisión convergente” con la que se justifica la desaparición de la CNTV.

Lo menos que se puede esperar del nuevo ordenamiento jurídico es que desaparezca la facultad de regular y controlar los contenidos de televisión tal como se concibe en la actual legislación.

Sin duda alguna, deben existir, como de hecho existen, límites impuestos por la Constitución y la ley. Sin embargo, frente a los derechos de los menores, la protección a la intimidad y al buen nombre, tiene mucho más firmeza y autoridad lo que determine un juez, en lugar de un funcionario administrativo.

En plena convergencia tecnológica no existe ninguna razón para sostener que la radio y la televisión tienen que estar controladas “por su gran impacto en la audiencia”. Por las mismas razones a alguien se le ocurriría imponerle restricciones a las redes sociales, lo cual es imposible desde todo punto de vista.

Buscar columnista