La importancia de los archivos para construir la verdad del conflicto armado

hace 39 mins
Por: Andrés Escobar

El crecimiento del primer trimestre

A pesar de las especulaciones sobre el impacto negativo que habría tenido la ola invernal de noviembre y diciembre sobre el comportamiento general de la economía, el DANE anunció que el crecimiento del primer trimestre de 2011 fue de 5.1%.

Esta noticia es, por supuesto, de buen recibo. Si bien continúan soplando vientos en contra en el contexto internacional y el comercio con Venezuela no despega, la situación interna de la economía colombiana luce sólida.

Sin embargo, las cifras reportadas por el DANE la semana pasada preocupan en dos frentes. Uno es el comportamiento de la construcción. Se ha vuelto una especie de ruleta anticipar con alguna precisión cómo anda este sector, especialmente por la altísima volatilidad de las tasas de crecimiento de la construcción de obras civiles. Es difícil entender por qué, con respecto a esta última, se registró un pésimo crecimiento en el tercer trimestre del año pasado, un buen resultado en el cuarto y nuevamente una descolgada en los tres primeros meses de 2011.

También preocupa el desempeño del consumo de los hogares. Como un todo, éste creció 6.3%, sin duda un excelente resultado. Pero, si se miran las cifras con un poco más de cuidado, algo no anda bien. Los gastos que los hogares hacen normalmente a crédito, como las compras de vehículos, de línea blanca, computadores, etc., están creciendo a tasas cercanas al 30%. En cambio, los gastos que podrían clasificarse como de bienes de primera necesidad, que es razonable suponer se hacen de contado y que representan una parte sustancial del consumo del hogar promedio colombiano, crecieron tan sólo 0.7%.

A la luz de este análisis, surgen dos interrogantes. El primero es si se está midiendo correctamente la actividad del sector de la construcción. Aquí dejo una pregunta constructiva, valga la redundancia, para el DANE. El segundo es la forma en que el crecimiento económico está llegando a los hogares con acceso a crédito frente a los hogares de menores ingresos que, por ende, enfrentan más restricciones. Si hay una diferencia marcada en este frente y ésta se mantiene, inevitablemente veremos descender con más lentitud la pobreza, la desigualdad y el desempleo.

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