Por: Manuel Drezner

El cuarteto de Berlín

Un sagaz crítico musical inglés dijo alguna vez que "escuchar música de cámara es casi tan bueno como tocarla".

 La verdad es que la satisfacción musical que se deriva de este género es tan grande que uno echa de menos esos viejos tiempos cuando venían cuartetos como el Budapest, el Busch o el Húngaro y se quedaban un mes en la ciudad dando inolvidables conciertos. Por el lado de interpretarla, aquí dio un concierto, lamentablemente único, el Cuarteto de la Filarmónica de Berlín, un conjunto compuesto por las primeras sillas de esa orquesta y que ha logrado una reputación grande entre los que practican el arte del cuarteto de cuerdas. La razón para citar la frase con que comienza esta nota es que no sólo tocan muy bien sino que además tocan con evidente amor, por lo que están interpretando y eso ya es causa de admiración.

En la presentación que hicieron en el Teatro Santo Domingo hubo una novedad: el Cuarteto del polaco Witold Lutoslawski, que fue estreno en Bogotá. Esta obra de 1964 da oportunidades asombrosas a sus intérpretes, con espectaculares saltos de acordes de un instrumento al otro y con un concepto de la arquitectura musical que demuestra que aquél fue un músico de primera categoría y que dentro de su ascetismo se trata de música que llega a lo más profundo.

El concierto incluyó también una versión de dos obras maestras: el Cuarteto de la Cacería, de Mozart, y el Segundo, de Brahms. Fue interesante ver cómo este conjunto virtuoso sabe adaptar sus sonoridades a las necesidades de cada obra hasta el punto de que es como si fueran dos equipos diferentes. Fue un concierto muy satisfactorio y es bueno ver que el público respondió llenando la sala y aplaudiendo con fervor.

Me dicen que es muy posible que el año entrante tengamos un festival en este teatro que incluiría buena parte de la música de cámara de Beethoven y esto compensará por la frustración al saber que el concierto del cuarteto berlinés, a pesar de lo bueno y de la acogida del público, fue único. La verdad es que, cuando viene un grupo como este, se justifica hacer dos o tres conciertos, ya que es evidente que el público está sediento de esta clase de presentaciones de alta calidad. Es algo que los amantes de la música agradecerían.

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