Por: Ernesto Yamhure

El cuerpo diplomático del terrorismo

HACE UNAS SEMANAS, EL GENERAL Óscar Naranjo se reunió en Holanda con el director de Europol, con quien discutió un asunto definitivo en la lucha que libra Colombia contra las Farc: la captura de los miembros de esa organización estacionados en Europa.

Ayer, el Director General de la Policía tuvo un encuentro con Gilles Van de Kerchove, zar antiterrorista de la Unión Europea, en donde reafirmaron sus intenciones para avanzar en ese propósito.

En 1993, durante la octava conferencia de las Farc, se acordó la creación de la comisión internacional como un componente más del denominado “plan estratégico para la toma del poder”. Esta célula tiene el objetivo de promover la expansión de la guerrilla a partir de la obtención de dineros producto de secuestros, tráfico de drogas y entrenamiento terrorista.

Es un secreto a gritos la existencia de cerca de 25 cabecillas y núcleos de apoyo de las actividades criminales de las Farc en Europa, América Latina, Canadá y Australia. Podríamos decir que los “embajadores” terroristas en Suiza son: Omar Zabala, alias Lucas Gualdrón, Mónica Granda y Yamile Restrepo, alias Amparo; Italia: alias Max y Marco Consolo; Suecia: alias Alberto Martínez y Hernando Vanegas, alias Salvador; Bélgica y Francia: Audrey Millot, alias Natalia y alias Sebastián; España: Remedios García Albert —capturada— y Alberto Pinzón, alias El Médico; Portugal: alias Miguel Burbano; Dinamarca: alias Roberto Mono y alias Carlos Mono; Australia: Vlaudin Vega, y Canadá: Amparo Torres Victoria, alias Melina, hermana de Pablo Catatumbo.

En este momento, la consecución de misiles antiaéreos es la prioridad de los “embajadores” de las Farc; también han concentrado sus esfuerzos para que su organización sea retirada de la lista de grupos terroristas.

En materia política, este “grupo diplomático” ha estrechado vínculos con sectores asociados al comunismo con el fin de armonizar la estrategia de propaganda, utilizando “Café Stereo”, “Kaos en la red” y Anncol, agencia administrada por las Farc.

La internacionalización del terrorismo de las Farc se articula en cuatro niveles. El primero de ellos está integrado por Iván Márquez —reemplazo de Raúl Reyes—, Rodrigo Granda y Ovidio Salinas Pérez, quienes componen el “comando de dirección” de la “comisión internacional”.

El segundo nivel se dedica exclusivamente a realizar actividades en Europa, interactuando con organizaciones terroristas asentadas en ese continente. Así mismo, coordinan las tareas de propaganda: el portal de Anncol es la joya de la corona. Para Raúl Reyes esa página de internet era tan importante que en el plan de trabajo de la comisión internacional de 2004, ordenó ampliar su consejo editorial: “Se contactan Dror Feiler, Manuel Salgado Tamayo y Miguel Urbano u otros del mismo peso y con disposición”.

Pasando al tercer nivel, cuyo centro de operaciones está ubicado en Centroamérica —El Salvador y Nicaragua—, sus representantes, Nubia Calderón, alias Esperanza y Ovidio Salinas, se enfocan en la obtención de documentación falsa y en gestionar refugio para los terroristas. Lucía Morett los apoya desde México.

Olga Marín, Rodrigo Granda, alias Ricardo y El Cura Camilo, cabecillas del cuarto y último nivel del plan expansionista, accionan en Suramérica. Han sido autores de secuestros en Paraguay y brindan capacitación terrorista a grupos de izquierda radical de Bolivia y Perú. Actualmente, El Cura está tramitando su nacionalidad brasileña.

El video del Mono Jojoy no sólo develó el apoyo económico de las Farc a la campaña política del presidente Rafael Correa; evidenció la magnitud de las actividades criminales del “cuerpo diplomático del terrorismo” y sus alcances.

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