Por: Nicolás Rodríguez

El curita y su periodista

"CONFIRMO QUE DESPUÉS DE 70 AÑOS en esto (del sacerdocio) vivo feliz y contento", le dice el religioso Alfonso Llano Escobar a la periodista María Isabel Rueda, quien le contesta: "Y nosotros con usted, padre".

Desconozco a qué “nosotros” se refiere María Isabel, pero si es al de los lectores de sus entrevistas, debo decir que se equivoca por completo. Cada que el curita en cuestión publica un libro (el último, por ejemplo, era a favor de la objeción de conciencia institucional) me pregunto si no sería más prudente y útil que sembrara por ahí un arbolito, ya que sus propias creencias le impiden tener hijos.

En esta ocasión, el prelado afirma, sin más, que los homosexuales son incapaces de amar. Un gran mensaje de paz para la Semana Santa. Según Llano, entre homosexuales lo que predomina es el erotismo. Y el amor erótico, explica, tarde o temprano cansa. “Con todo respeto”, dice, “entre ellos, una relación que vaya a durar más de 10 ó 20 años ha demostrado ser una excepción”.

Con el mismo respeto, yo me pregunto: ¿Qué diantres sabe la iglesia católica de relaciones homosexuales (y de si duran o no), si siempre ha considerado que ni siquiera deberían existir? ¿Qué puede decirnos del erotismo y su relación con el amor un representante de la misma Iglesia que llegó a prohibir, incluso, la masturbación? Y en últimas: ¿A quién le habla este emisario del medioevo? ¿Realmente se cree eso de que el erotismo aburre?

La entrevista no sería tan patética si no nos anunciaran, además, que este embajador del oscurantismo vuelve a las páginas editoriales de El Tiempo. Y la periodista hasta se lo celebra, después de haberle ayudado, claro, con la formulación de preguntas homofóbicas del tipo de “¿Y entre homosexuales no se puede pasar del erotismo al amor?” o “¿El erotismo entre gays es malo?”.

Querida María Isabel, te faltaron las siguientes preguntas: ¿Piensan las mujeres? ¿Pueden los negros trabajar sin dormir la siesta? ¿Tienen alma los indígenas?

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