Por: Óscar Sevillano

El daño que hace “Santrich”

Lo primero que deberían pensar los miembros del partido FARC es si la toma de juramento como representante a la Cámara de Zeuxis Pausias Hernández Solarte, más conocido como Jesús Santrich, es conveniente para la implementación de los Acuerdos de Paz y para el mismo grupo de personas que dejaron las armas por la vía del diálogo.

Bien sabemos que los integrantes de la izquierda en Colombia suelen ser bastante tercos y que prefieren morir en su ley, antes que ceder un poquito en sus posiciones. Por supuesto, los miembros de la FARC no iban a ser la excepción, pero lo que uno nunca se alcanzó a imaginar es que sea la misma exguerrilla la que provoque incendios durante la implementación de la paz, proceso que es mucho más difícil de lo que fueron los diálogos.

El ambiente político en el país es bastante tenso y hostil. Lo saben Victoria Sandino, Pablo Catatumbo y los demás miembros del partido FARC que hoy ocupan una curul en el Senado y en la Cámara de Representantes y a diario deben hacerles frente a los ataques, en ocasiones provocadores, que hacen integrantes de otras fuerzas presentes en el Legislativo que les son contrarias.

No es posible que el exguerrillero Santrich no comprenda que su actitud aparte de ser imprudente, no se compadece tampoco con sus compañeros, que en adelante serán blancos de ataques más fuertes, que con toda seguridad les han de llegar.

Santrich no puede esperar aplausos y felicitaciones luego de que ingrese al Salón Elíptico de la Cámara de Representantes para sentarse en su curul. Por el contrario, lo que le va a llegar es una tormenta llena de insultos e improperios de parte de los miembros del Centro Democrático y de indiferencia del resto de congresistas, a quienes sí les resulta bastante incómodo tenerlo a su lado y considerarle como su igual, aunque no le digan nada que lo pueda ofender.

De esta situación son fieles testigos los senadores y representantes del partido FARC que han cumplido con la paz y en silencio deben aguantar y resistir las frases incendiarias de personajes como María Fernanda Cabal, Carlos Felipe Mejía o Margarita Restrepo, por ejemplo, quienes con tal de ganar titulares en la prensa vociferan en su contra, no importa si lo hacen con argumentos poco inteligentes o sin motivo ni razón.

Sería más inteligente de parte de Santrich y de su partido si se decide solucionar primero el lío judicial en el que se encuentra, dejando atrás cualquier ambición y afán de desafiar a todo un país.

El exguerrillero debería pensar si es por lo menos justo que someta al escarnio público a sus compañeros de bancada en Senado y Cámara por cuenta de su terquedad y de su imprudencia.

Ningún favor le hace Santrich a la implementación de la paz con su idea de tomar juramento como congresista, teniendo en su contra una investigación en la Corte Suprema de Justicia por narcotráfico y, lo que es peor, con solicitud de extradición a los Estados Unidos. Por el contrario, mancha las intenciones de quienes le han apostado a la vida sin armas, fuera de cualquier actividad ilegal, y llena de munición verbal a los que a todo momento fustigan y envenenan el ambiente político llenándolo de intriga y desconfianza.

Es más el daño que hace el exguerrillero con su necedad, porque deja la impresión en los colombianos del común de que la paz en Colombia se firma con la intención de seguir delinquiendo y que cualquier intención de dejar las armas a través del diálogo no es más que un saludo a la bandera.

Si en verdad a Zeuxis Pausias Hernández Solarte, alias Jesús Santrich, le queda un poco de sentido de común, debería pensar primero en el bien de su colectividad y si su actitud necia y testaruda le conviene a la firma de la paz.

También le puede interesar: "Las tres derrotas de Duque en mayo: Santrich, la JEP y el pacto nacional" 

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