Por: Cecilia Orozco Tascón

El DAS del uribismo, ¿de vuelta a sus andadas?

El DAS, antiguo Departamento Administrativo de Seguridad que trabajaba bajo las órdenes directas de la Casa de Nariño, espió ilegalmente, entre 2007 y 2009 —segundo gobierno de Álvaro Uribe—, a la Corte Suprema de Justicia en claro desvío de sus funciones constitucionales: desarrollar labores de inteligencia civil para defender a la Nación de ataques criminales. Una década después de los escandalosos hechos que no se redujeron a interceptar sin orden judicial a los magistrados del alto tribunal, sino que se ampliaron hasta llegar a fabricarles montajes para reducir su independencia por la vergüenza de los interrogantes mediáticos que pesaban sobre ellos, y a esculcarles su vida privada y la de sus hijos y esposos para hallar posibles episodios íntimos con que poderlos chantajear, la historia ha podido constatar que el mandatario de la época no tuvo un desliz momentáneo de poder, sino que es su método, que constituye su sello. Increíblemente, la justicia, diez años después, no lo alcanza pese a que todos sus alfiles fueron condenados o, al menos, investigados (ver lista abajo).

Por esta realidad incontestable, por su falta de reciedumbre institucional y por la sonrisa medio burlona, medio tontarrona que dejó ver mientras daba declaraciones sobre la grave posibilidad de que, esta vez, la víctima de las “chuzadas” sea la Corte Constitucional, molestan la actitud y el tono de Gloria Ortiz, presidenta de esa corporación, cuando se refería a las sospechas de sus compañeros, de tener interceptadas sus comunicaciones. Lo que ella llamó “la percepción de algunos magistrados que sienten que su teléfono está como raro, que los están oyendo, ja ja”, reduce la majestad de la institución que representa y, por supuesto, le quita toda seriedad a la denuncia. ¿Qué de extraño tendría que agentes de la Fiscalía Martínez Neira, cuya cabeza ha demostrado no tener reato moral, no pararse en mientes, no detenerse ante mentira alguna para conseguir lo que sirva a sus planes, espiaran a los togados poseedores de la última palabra sobre la validez o invalidez de las objeciones presidenciales a la Ley Estatutaria de la JEP? ¿A quién le parecería raro que la Dirección Nacional de Inteligencia, reemplazo del DAS y actualmente bajo la conducción de hombres que, más que responder a Duque, obedecen a Uribe, estuviera repitiendo la dosis de 2009 de seguir los pasos de los magistrados menos susceptibles a los halagos o a las amenazas del fiscal general o del embajador de Estados Unidos? ¿Qué de extravagante tendría que los extranjeros de la DEA que actúan más libremente que Pedro en su casa oyeran a su antojo las discusiones de la sala plenaria en materia de extradición?

No sé qué opinan ustedes, pero a mí no me sorprendería que el DAS, ahora con otro nombre e individuos, pero con el mismo jefe máximo dirigiendo sus operaciones, esté de regreso con sus ataques al poder judicial: ayer, su objetivo era la Corte Suprema por cuanto ella empezó a juzgar a los aliados del círculo presidencial como aliados simultáneos de los paramilitares. Hoy, el blanco es la Corte Constitucional porque constituye el obstáculo que puede atravesarse a los planes del régimen uribista, de destruir la jurisdicción en que algunos criminales que buscan reducción de penas pueden contar la verdad sobre sus delitos, pero, ante todo, la verdad sobre las identidades de quienes los empujaban a delinquir apoyándolos desde la sombra institucional.

La diferencia favorable, entre la situación de 2009 y la de 2019, es decir, entre el DAS y la Dirección de Inteligencia, es que Colombia 19 está compuesta por una ciudadanía mucho más enterada, más política, más dispuesta a defender la democracia que la Colombia 09, más fácil de engañar. La diferencia desfavorable es que el DAS del país 09 contaba con el apoyo irrestricto del Ejecutivo y de sus apéndices en el Legislativo. El operativo de espionaje del país 19, en cambio, cuenta con una suma de poder dictatorial: la Fiscalía General, la bancada de Gobierno, este mismo y la temible DEA que trabajan por un único objetivo: clausurar el Acuerdo de Paz, cerrar la JEP y extraditar a todo aquel que pretenda abrir la boca. El régimen blando de Duque, el presidente de mostrar, pero de Uribe, el mandamás de ocultar, empieza a mostrar su verdadera faz. A lo Maduro, pero supuestamente “bueno” y presentable porque es de ultraderecha.

Lista no exahustiva de condenados e investigados del DAS que actuaban bajo las instrucciones de la Presidencia de la República

 

Condenados: 

Secretario general de Presidencia, gobierno Uribe: Bernardo Moreno.

Director de la Unidad de Información y Análisis Financiero, gobierno Uribe: Mario Aranguren.

Directores generales del DAS que reportaban a Casa de Nariño: Jorge Noguera, María del Pilar Hurtado.

Subdirector general del DAS: José Miguel Narváez.

Jefes de Inteligencia y Contrainteligencia: Fernando Tabares, Jorge Alberto Lagos.

Subdirectora de Operaciones de Inteligencia: Martha Leal.

***

Investigados, mencionados por los condenados y con procesos judiciales pendientes:

Asesor presidencial, gobierno Uribe: José Obdulio Gaviria.

Secretario jurídico de Presidencia, gobierno Uribe: Edmundo del Castillo.

Presidenta del Congreso: Nancy Patricia Gutiérrez (absuelta).

Consejero de Comunicaciones, gobierno Uribe: Jorge Mario Eastman.

Jefe de Prensa de Presidencia, gobierno Uribe: César Mauricio Velásquez.

Directores del DAS: Andrés Peñate, Felipe Muñoz.

 

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