Por: Germán González

El derecho de la información del siglo XXI

Nuestra Constitución garantiza el derecho a informar y recibir información veraz e imparcial a todas las personas.

El alcance de este derecho fundamental debe ser replanteado acorde con lo que significan el desarrollo reciente de internet y el advenimiento de la sociedad de la información.

Hoy cuando se habla de derecho a la información no se refiere sólo a la libertad de expresión, sino a un derecho complejo que conlleva el derecho a informar, investigar y a recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. Este derecho afecta tanto a los que emiten como a los que reciben la información, por lo tanto atañe al Emisor y al receptor.

La información es susceptible de generar conocimiento en las personas, pero también lo es de producir la comunicación entre ellas. Igualmente no se puede negar que para generar opinión pública en una sociedad pasa por una necesaria información suficiente.

La expresión sociedad de la información, hoy de uso común, significa una nueva era donde la información constituye el elemento determinante en el desarrollo y desenvolvimiento social y humano. Por esto el papel de las tecnologías de la información y las comunicaciones son esenciales en esta época, donde todo interactúa y se retroalimenta, en la que la información cada vez viene de un número mayor de fuentes y va a un público más amplio. Estas características producen innumerables consecuencias en el ámbito de las libertades, derechos, actitudes y relaciones sociales.

Lo determinante de internet y de la sociedad de la información en un mundo globalizado es que los ciudadanos del siglo XXI tengan la oportunidad de emitir y acceder a un volumen importante y casi ilimitado de información. Todas las personas con acceso a la red pueden ser simultáneamente informadores y receptores de información. No hay límite ni control para estos procesos, el único requisito es tener acceso a internet. Estas posibilidades, hasta ahora impensables, han redefinido los contornos del derecho clásico a la información.

¿Será una utopía pensar en el corto plazo que la Corte Constitucional proponga que para hacer efectivo el derecho a la información del siglo XXI las distintas entidades del Estado garanticen a todos los colombianos sus derechos a acceder a un computador, a una conexión de banda ancha y a que se produzcan los contenidos apropiados para el desarrollo humano?

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