Por: Columnistas elespectador.com

¿El derecho a la salud o a la enfermedad?

En esta época de reflexión sobre los derechos y deberes de los colombianos, se hace aún más evidente la necesidad de profundizar en el derecho constitucional a la salud. Sin duda es un derecho fundamental, sin el cual no puede haber paz ni desarrollo. Es fácil señalar, acusar o juzgar a un asesino, o a un ladrón, en especial si su estrato socioeconómico es bajo o si su convicción política es de izquierda.

Pero ¿quién debe responder por los crímenes atroces, como permitir que en nuestro país sigan muriendo miles de niños de física hambre, o madres y niños por falta de una mínima atención sanitaria? ¿Quién es juzgado y condenado en la Fiscalía por la mortalidad y las secuelas de por vida en niños y adultos a causa de enfermedades inmunoprevenibles como polio, sarampión, tétano, influenza, infecciones por neumococo y hepatitis B, entre otras? No creo que la responsabilidad sea sólo del sector salud y las soluciones requieren sin duda de un enfoque moderno intersectorial.

¡El derecho a la salud debería ser, verdaderamente, un derecho constitucional a no enfermarse, a proteger y preservar la salud, y no sólo un derecho a la tan anhelada atención hospitalaria cuando se hace evidente la enfermedad y generalmente ya no hay mucho por hacer!

Recientemente se discutieron en Bogotá conceptos como ciudades y comunidades “verdes” o “saludables”, que no se refieren en lo más mínimo a más hospitales o centros de salud, ni siquiera a más médicos, enfermeras o medicamentos. Se refieren al énfasis masivo en transporte activo, a parques, a espacios cerrados y abiertos libres de humo y sustancias tóxicas (parques, playas, escenarios deportivos y espacios públicos). También se sugiere, cada vez con mayor evidencia, la importancia de ambientes e incentivos urbanos y rurales para la promoción de la actividad física.

Aunque parezca obvio, en nuestro país aún estamos lejos de satisfacer las necesidades básicas para garantizar el derecho a la salud, tales como el derecho a un lecho y a un techo, el acceso al agua potable, a las frutas y a las verduras frescas y de buena calidad, a los alimentos ricos en proteínas y a una vida cotidiana con menos sedentarismo, menos cigarrillo y menos alcohol.

Estos derechos poco o nada tienen que ver con médicos, enfermeras y hospitales. Las grandes soluciones a estos retos de la salud mundial provienen de sectores y líderes de la industria y el comercio, el diseño urbano y la ingeniería, la agricultura, el transporte, la economía y la política pública. ¡El derecho a la salud o a la enfermedad es responsabilidad de todos!

* Especialista en medicina interna, Ph.D. en medicina del deporte. www.johnduperly.com; @johnduperly.

 

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