Por: Beatriz Miranda

El desacuerdo Estados Unidos y Rusia

El 2 de agosto, Estados Unidos se retiró oficialmente del tratado para la Eliminación de Misiles de Corto y Medio Alcance (INF).  Esta decisión suscita preocupaciones acerca de la posibilidad de una nueva  carrera armamentista protagonizada nuevamente  por Estados Unidos y Rusia.  

El Tratado de desarme fue el primer acuerdo firmado entre Estados Unidos y la Unión Soviética con el fin de reducir el arsenal nuclear de ambos y permitía inspecciones para verificar el proceso de destrucción de los mísiles. Vigente desde el 1° de junio de 1988, logró sobrevivir a la caída del Muro de Berlín, en 1991, pero parece ser que no sobrevivirá a la era Trump.

Establecía que tanto Estados Unidos como Unión Soviética, deberían eliminar los misiles intermedios, lanzados desde tierra, cuyo alcance medio fuera entre 500 y 5.500 kilómetros.  

Con la firma del INF fueron destruidos 2.692 mísiles.  El tratado no solo disminuyó el número de armas nucleares, sino que creó mecanismos de confianza entre ambos, lo que de cierta forma bajó el nivel de tensión en el continente europeo y en el mundo. 

La justificación de Estados Unidos para salir del Tratado es que Rusia lo ha incumplido. Segundo el Secretario de Estado Mike Pompeo "Rusia es la única responsable de la muerte del tratado".  Sin embargo, no es la primera vez que Estados Unidos acusa a Rusia de violar el acuerdo. En 2014, el presidente Barack Obama, acusó formalmente a Moscú por producir  y  probar un misil de crucero lanzado desde tierra.

En esta ocasión, la manzana de la discordia ha sido el lanzamiento de  Misiles nucleares rusos Iskander-M en Kaliningrado, en el mar Báltico en 2018. El Kremlin  ha  afirmado que su alcance es de 480 kilómetros y que, de este modo, no viola el acuerdo y lo justifica como una decisión de seguridad nacional. 

La Organización del Atlántico Norte  (OTAN) reiteró que podría responder "de manera medida y responsable al significativo riesgo que este mísil ruso constituye para los 29 países que la conforman”

Quizás la retirada de Estados Unidos de este tratado tampoco sea un buen presagio para el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (STARTIII), establecido entre Rusia y Estados Unidos, el cual estará vigente hasta 2021 que tiene entre sus objetivos reducir el número de sus respectivas armas atómicas. El primer START fue firmado en 1972 y su última renovación ocurrió durante el mandato del presidente Obama

 La salida de Estados Unidos del INF podría permitir el desarrollo de armas nucleares hasta el momento prohibidas.  Semana pasada demócratas y republicanos  aprobaron un presupuesto de 733 mil millones   de dólares que serán destinados para la “seguridad nacional” en el año fiscal de 2020, cifra que supera el gasto conjunto de los 10 países que más gastan en defensa. 

Los argumentos  para este significativo incremento son las amenazas que la superpotencia afronta: El incremento de la influencia y del poder militar de China, el creciente poder militar de Rusia, los estados villanos: Irán, Corea del Norte, Venezuela, Cuba y Nicaragua y las organizaciones extremistas.

Ojalá la administración Trump repiense. Mejor renegociar que irse,   En el Mundo ideal un  nuevo acuerdo debería incluir otras potencias nucleares como China, Pakistán, India, Israel, Corea del Norte y las nuevas amenazas,   pero parece ser que los desacuerdos y disputas entre Rusia y Estados Unidos van a seguir dando la idea de una nueva Guerra Fría y tampoco China estaría dispuesta a participar de un nuevo INF. Lo cierto es que no será nada bueno para el mundo retornar a los años 60, cuando no había límites jurídicos que controlasen el desarrollo de  armas nucleares.

Profesora Universidad Externado de Colombia

 

 

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