Por: José Manuel Restrepo

El desafío económico es con grandeza

Dos premios Nobel en Economía, Kenneth Arrow y Amartya Sen, han afirmado que la clave del futuro de las economías se fundamenta en la construcción de confianza. En palabras del primero, “mucho del atraso económico se explica por falta de confianza” y en palabras del segundo “la inexistencia de confianza puede ser la mayor barrera al éxito económico”.

Esa confianza tiene dos eventuales expresiones, una referida a las expectativas y otra al momento que se vive en el hoy. En algunas oportunidades, las sociedades pueden tener buenas perspectivas de futuro y malas en el presente o aún lo contrario, pero como comprueba la teoría, el problema se presenta cuando no sucede ni lo uno ni lo otro.

Lo anterior me recuerda la visita que tuve hace unos días de una de las firmas de construcción más representativas de EE.UU., que me hacía la pregunta de si era conveniente invertir en Colombia. Quería conocer de primera mano cuál era la confianza que existía en nuestro futuro y en nuestro presente. Responder a estas preguntas significa evaluar justamente cuál es el estado de la confianza en nuestro país.

A la primera pregunta, aquella referida al futuro, mi mejor respuesta es que Colombia vive un momento de por lo menos siete transiciones que suponen grandes oportunidades para cualquier empresario, pero sobre todo, desafíos y retos para nuestra dirigencia y en general nuestra sociedad. Si somos capaces de sortear exitosamente esos desafíos, tendremos oportunidades increíbles de desarrollo.

Los siete desafíos son el tránsito de un país de ingresos medios a uno de ingresos altos; el encontrar nuevas fuentes de crecimiento más allá del petróleo y el café, de los que vivimos en el pasado; el avance de haber construido una gran clase media y reducir la pobreza a preservar y evitar la vulnerabilidad de dicho logro; el tránsito de un país de 60 años de conflicto a una Nación que sea capaz de administrar el posconflicto; la realidad de avanzar de una nación acostumbrada a enfrentar la violencia a otra que tiene que saber sortear la protesta social; la evolución de un país informal (en lo laboral, en lo tributario, en el uso del efectivo, entre otros) a un país formal; y, finalmente, el cambio de un país en el estancamiento competitivo a uno que debe avanzar en dichos indicadores.

La administración eficiente y ética de estas transiciones definirá el futuro de la confianza y las expectativas de Nación y supone un reto gigante para el Estado y la administración pública y privada de Colombia.

La segunda pregunta, aquella referida al presente, requiere, adicionalmente, de realismo. Sería necio negar la evidente desaceleración de la economía, la profunda polarización política y, tristemente, el renacer del abominable terrorismo, que creíamos en el pasado, y que tuvo su reaparición en los hechos absurdos y repudiables del Centro Andino.

Creo firmemente en que sí podemos ser constructores de esperanza en el país, tanto en el presente como en el futuro, y que podemos aprovechar la adicional dosis de optimismo que tiene la juventud. También que esto no será posible y, a la manera de nuestro premio nobel de Literatura, podemos perder la segunda oportunidad sobre la tierra si no somos capaces de superar la mezquindad, bajeza, ligereza y división de nuestra clase dirigente. Creo que la confianza se puede deteriorar si no sabemos superar la “solución de orilla” en que estamos ahora y avanzar a la mitad del puente para encontrarnos como sociedad, reconociendo, aceptando y tolerando nuestra diferencias.

Este es un país que, para enfrentar los desafíos del futuro y para superar sus dificultades actuales, necesita estar unido en función de una política de Estado y no en las posiciones excluyentes de lado y lado. Y aquí no cabe sólo el discurso bonito de la reconciliación y la superación del odio si, simultáneamente, con palabras y tuits descalificamos a nuestros contradictores.

Llegó la hora de adicionar grandeza y generosidad para transmitirle al mundo la confianza sobre el futuro, propósitos que, además, habrán de ayudarnos a superar las adversidades del hoy.

[email protected] @jrestrp

 

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de José Manuel Restrepo

Una despedida de esta casa

Hacia un acuerdo nacional

¿La revolución trasnochada de Córdoba 2018?

Carta al presidente electo