Por: Eduardo Sarmiento

El descuadre del mercado laboral

Las condiciones de desempleo se agravan y pueden llevar a estados de difícil retorno. En mayo se mantuvo la tendencia declinante del empleo de los últimos dos años. En el último año 300.000 personas perdieron el empleo y 600.000 salieron del mercado laboral decepcionadas por las dificultades de encontrar empleo. Si a esto se adiciona la entrada de ciudadanos venezolanos, se podría tener un ejército de dos millones de personas en posibilidades de trabajar y desplazar a los ocupados. Bien puede ocurrir que el desempleo retorne a cifras del 13 %, que deterioraron la distribución del ingreso y redujeron el bienestar de los grupos menos favorecidos.

La interpretación del resultado se ve interferida por las deficiencias de las teorías del empleo. En los libros de texto dominantes y en los estudios de los organismos internacionales se atribuye a rigideces salariales. Así la propuesta fácil para el desempleo es deprimir salarios. Se equivocan. En los últimos años, probablemente con excepción del último, los salarios, y en particular el mínimo, evolucionaron por debajo de la productividad del trabajo. Por eso, la participación del trabajo en el PIB descendió. La explicación está en el manejo macroeconómico que mantiene la economía en exceso de ahorro. La producción nacional crece por debajo de sus posibilidades. Mientras la economía crezca por debajo del 3 % no hay margen para aumentar el empleo.

En las versiones del libre mercado se considera que la producción es determinada por las empresas y el empleo por las rigideces laborales. Es el típico lugar común que no tiene nada que ver con una economía que opera en un mundo de elevado desempleo. En este mundo la producción es determinada por la política macroeconómica, y más concretamente por el Banco de la República. El desempleo no es causado por las rigideces laborales, sino por el Banco de la República. En suma, la producción depende del banco central y determina el crecimiento del empleo.

La explicación está en el monumental déficit en cuenta corriente inducido por la apertura económica y la incapacidad del Banco de la República para contrarrestarlo dentro del marco institucional de la independencia del banco central. La economía opera con un exceso de ahorro que aumenta la producción por debajo del potencial y mantiene el salario por debajo de la productividad del trabajo. Mientras persistan estas condiciones y no se avance en una política industrial que articule al sector con economía, la economía crecerá por debajo de la tendencia histórica y el desempleo aumentará.

El elevado ejército con capacidad de trabajar y sin ocupación puede generar una severa presión sobre el mercado laboral. De hecho, surge un círculo vicioso en que el desempleo baja el salario y este lo agrava. La economía se vería abocada a una caída del salario y de la participación del trabajo en el producto nacional. A la economía que crece por debajo del 3 % se le agregaría el deterioro de la distribución del ingreso.

En las visiones de equilibrio, las causas y las soluciones se tienden a presentar en donde se manifiestan. Así, el camino más fácil es atribuir la desocupación a rigideces de salarios, y más, proponer como solución deprimirlos. El remedio resulta peor que la enfermedad. Lo que se plantea, más bien, es un cambio en el modelo del banco central y comercio internacional para erradicar el exceso de ahorro y crear las condiciones para que el ingreso nacional y el salario crezcan de acuerdo con sus posibilidades. En este contexto, es posible que la solución al desempleo vaya de la mano de la elevación del salario y de la participación del trabajo en el producto nacional.

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2019-07-06T21:00:00-05:00

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2019-07-07T19:12:16-05:00

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