Steven Pinker habla sobre razón, ciencia, humanismo y progreso

hace 50 mins
Por: Alejandro Reyes Posada

El despegue de la reforma rural

La reforma rural con enfoque territorial fue diseñada como un cambio estructural, orgánico, de la sociedad colombiana, capaz de compensar el inmenso daño causado por la guerra a las sociedades campesinas, negras e indígenas del país, y de impedir que la pobreza y la injusticia nos condenen al reciclaje cíclico del genocidio de baja intensidad que viven las víctimas. El gobierno anterior, que hizo el Acuerdo de Paz, perdió los primeros cinco años de diseño y preparación de las políticas públicas, pero aun así creó las agencias de Tierras, Desarrollo Rural y Renovación del Territorio y esbozó las primeras piezas de la legislación necesaria para hacer la reforma rural.

El enfoque territorial es un rediseño del Estado para que sus sectores funcionales se articulen de manera diferenciada con los territorios y éstos generen las capacidades para gestionar su desarrollo. Implica un salto grande en la coordinación entre entidades, para focalizar los recursos escasos de manera estratégica para cada territorio. El alto consejero para la Estabilización, Emilio Archila, ha entendido bien la esencia del enfoque territorial y ha desplegado un serio trabajo, que pasa desapercibido, para que los sectores que impactan el mundo rural definan sus planes y se coordinen en función de cumplir el Acuerdo de Paz. La ley del Plan de Desarrollo también acogió el enfoque territorial y asignó un presupuesto de $37 billones para cumplir el Acuerdo de Paz durante los cuatro años de su vigencia.

Todo lo anterior se hace para llevar bienes públicos al campo y cerrar la brecha de pobreza con el país urbano, pero la reforma rural debe también intervenir las profundas distorsiones en la propiedad y uso de la tierra, sometida al monopolio improductivo que acapara tierras para capitalizar las rentas de la inversión pública. Cada territorio tiene un problema distinto de distribución de la tierra y por eso la nueva ley agraria, el Decreto 902 de 2017, definió que la Agencia de Tierras realice planes territoriales de ordenamiento de la propiedad por el método de barrido territorial, vereda por vereda, en los cuales resolverá las distintas situaciones de formalización, recuperación de apropiaciones ilegales y asignación de derechos a la tierra.

La crisis y casi catástrofe climática obliga a subordinar los derechos de propiedad y uso de la tierra al imperativo de conservar los recursos naturales estratégicos que regulan los ciclos del agua, los bosques y los suelos. Deben protegerse a toda costa los bosques amazónico, pacífico y andino, cerrar la colonización de la frontera y aumentar el uso agrícola y agroindustrial vinculado a mercados internos y exportación. Esto supondrá, en muchos casos, la necesidad de repoblar áreas con buen potencial agrícola actualmente subutilizadas, mediante el acceso a tierras, y reducir la presión demográfica en áreas frágiles, como laderas empinadas y selvas.

La reforma rural con enfoque territorial es un camino democrático de desarrollo de la mejor ventaja competitiva de Colombia, que es el uso racional de sus recursos naturales, y por eso el gobierno Duque ha comenzado a prepararla con seriedad. Le hace falta mayor énfasis en el acopio del fondo de tierras para distribución a campesinos.

865793

2019-06-14T00:00:52-05:00

column

2019-06-14T00:15:01-05:00

[email protected]

none

El despegue de la reforma rural

31

3358

3389

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Alejandro Reyes Posada