Por: Cartas de los lectores

El detalle invisible de los contratos

Es una paradoja, con tantos problemas que en la actualidad tenemos los colombianos, no es fácil abordar uno del que no se haya hablado hasta la saciedad y uno de esos es, inevitablemente, la corrupción en el manejo de los alimentos de los niños en todo el país, sí en todo el país, insisto, porque en cada parte también están las excepciones que confirman la regla, a propósito del comienzo del año escolar en la mayor parte del territorio nacional.

Una buena amiga me hizo conocer en detalle el tipo de contrato que les hacen firmar para la administración del Programa de Alimentación Escolar (PAE) y todo figura, como filigrana, la manera como ha de distribuirse el presupuesto asignado a cada entidad de tal manera que para una administración transparente, lo único que debe hacer es cumplir con cada ítem. Aparentemente no se les escapa nada ni nadie. Es decir, al rendir el informe y tomar cada aspecto sólo restaría demostrar con los respectivos soportes —no tramposos— la justificación del gasto. Parece tan obvio…

Sin embargo, al analizar el texto queda claro que en dichos contratos olvidan un aspecto importante de esa administración, que se pretende sea transparente. Es precisamente la financiación del componente administrativo. La administración no se hace por ósmosis, ni la realizan los ángeles celestiales. Esta debe ser liderada por un pequeño grupo de personas —según la institución, naturalmente— que son las que gestionan, controlan, supervisan, rinden informes, etc., así sean monjas o curas. Estas personas necesitan una remuneración significativa, precisamente, para que no roben. Como no figuran, generalmente, quienes tienen que administrar esos recursos comienzan a recortar, más de la cuenta, las asignaciones para “reconocerse un salario”.

Es allí donde radica —según mi humilde punto de vista— el origen de una buena parte de la corrupción que se observa en todo el país, porque se da rienda suelta al uso y abuso de los recursos públicos. En las famosas pechugas de $40.000 seguramente estaban incluidas sus respectivas pagas. Y claro, como en arca abierta, hasta el justo peca, es como abrir un barril sin fondo para todo ese personal inescrupuloso, inepto, ambicioso, mejor dicho, corrompido hasta los tuétanos con esos recursos que son manejados a manos llenas sin pundonor. Todo esto bien administrado significa la disminución de la desnutrición del sector escolar.

Seguramente, los que maquinan ese tipo de textos, que luego se firman sin leer, ya tienen experiencia en esto de los grandes montos para sacar tajada...

Ana María Córdoba Barahona. Pasto.

 

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