Por: Cartas de los lectores

El Día D y el 2018

El Día D y el 2018

Mientras verdaderas democracias sólidas, como la del Reino Unido, en donde se respetó el triunfo del brexit, aunque esto significara arduas negociaciones de tratados políticos y comerciales, y la de Estados Unidos, en donde el presidente electo, Donald Trump, ganó con 306 votos electorales, pero la candidata Clinton obtuvo una mayor votación popular con 65 millones de votos frente a los 62 millones de votos que recibió Trump, a pesar de esto, la candidata demócrata que legítimamente había ganado los votos populares reconoció su derrota con la dignidad de no haber deslegitimado la victoria republicana, no dijo –como sí ocurrió en Colombia– que habían ganado gracias a mentiras y engaños; en esos países sí se respetan las normas de la democracia.

Por el contrario, en Colombia, frente a un plebiscito en el que 6,4 millones de ciudadanos votaron por la opción del No, un presidente y su aliada clase política y medios de comunicación hacen todo lo posible para deslegitimar, desprestigiar e irrespetar la decisión del constituyente primario. No les importa lo que el pueblo decida si no va a la par de sus ambiciosos intereses personales, son el claro ejemplo de la práctica de “la democracia me sirve solamente si yo gano” y sientan un terrible precedente para la institucionalidad colombiana.

Con el marcado unanimismo de periodistas, la Rama Judicial y el Congreso de la República a favor del presidente, pasaron por encima de la decisión del pueblo y simplemente se hicieron cambios con poca profundidad al acuerdo, el cual se presentó como un supuesto nuevo acuerdo, fue “refrendado” por 75 senadores y 130 representantes a la Cámara. Se les olvida que Colombia es una democracia primero participativa y luego representativa, por lo tanto, la ilegitimidad de la refrendación realizada en el Congreso radica en que tenían todas las facultades para refrendar el acuerdo si el pueblo también apoyaba el acuerdo, pero no es así, el pueblo demostró que no aprueba este acuerdo, se les olvida que la mayoría de los colombianos votaron por el No.

Los colombianos expresaron sus preocupaciones y sus dudas, y no fueron escuchados por el Gobierno, mucho menos por el equipo negociador en cabeza de H. de la Calle y Jaramillo, quienes últimamente parecen darle poca importancia a la opinión de los colombianos y demasiada a lo que pueda llegar a decir algún miembro de las Farc, quienes además han declarado que no les parece que en Colombia se deba elegir un presidente cada cuatro años, que eso “no es una democracia”.

A las Farc las defienden y protegen el Gobierno y los medios, ¿quien nos defiende a los colombianos? El 1º de diciembre fue el Día D: todavía está por verse si lo que se viene es el cuento de hadas que tanto predicaban, y si ante tanta mermelada y desgobierno los colombianos apoyarán a quienes nos han gobernado desde el 2010, o si optarán por el regreso de la mano dura.

Jorge Sebastián Jaimes Fontecha

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