Por: Juan Carlos Ortiz

El día de los Santos

Uno de los éxitos más importantes y representativos en la guerra del mercadeo y de la publicidad radica cuando una marca logra apoderarse del genérico de la categoría.

Cuando la Coca Cola se convierte en la palabra referente para las gaseosas, o Marlboro para los cigarrillos o Kellogg para los cereales, o Kleenex para los pañuelos faciales o Aspirina para los analgésicos.

Es en ese momento cuando las marcas se adueñan del imaginario colectivo de la percepción y así controlan a sus competidores.

Volverse un genérico en mercadeo y publicidad es un reto que pocos se pueden dar el gusto de alcanzar, pero que muchos sin duda anhelan.

Hace unos días, reflexionando acerca del convulsionado panorama político colombiano, me encontré una circunstancia muy llamativa y particular. Si el presidente Juan Manuel Santos decide intentar buscar la reelección, un posible contrincante y precandidato representante de la oposición seria Santos Francisco.

Se podrían encontrar en una disputa por la Presidencia de Colombia, produciendo así la primera lucha genérica política por la casa de Nariño:

Santos vs Santos, y sin duda ganará Santos.

La alternativa para cualquier colombiano será muy fácil y obvia: votar por Santos. Habrá que escoger entre Coca Cola o Coca Cola.

Interesante ver las estrategias de mercadeo tratando de desarrollar particularidad entre lo genérico, buscando construir historias de marca que traten de sacudirse de esta simple y paradójica situación.

Santos va a ganar y Santos va a perder.

Amanecerá y veremos un día histórico para Colombia, para su política y para el mercadeo y la publicidad: el día de los Santos.

 

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