El día después

No hubo tal hecatombe el 14 de marzo. Para bien de Colombia sólo ha habido una erupción controlada de pluralismo tan confusa como es propio de lo democrático anclado en una manifestación cívica ejemplar.

El partido del Gobierno (no “de Gobierno”) sigue siéndolo en términos absolutos, pero ha quedado en condiciones de precariedad con las que no soñaban sus fantasiosos augures. Simplemente porque sus ayer incondicionales azules, gracias a la posibilidad democrática de la consulta popular, han dejado ver que ocho años de coalición uribista les han dejado con fisuras difíciles de cerrar.

Sea cual sea el resultado azul, el 50% de los “aristas” ganando o perdiendo se doblegará a las dudosas posibilidades del partido del Gobierno. Pero con esos votos no le facilitará al santismo irse a la primera vuelta presidencial como la aplanadora que pretendía sino como una motocicleta de mediano cilindraje. En paralelo, el 50% de los “noemicistas” tendrá muchas más opciones. Si ganando, salirse independiente a la presidencial arrastrando algunos de los “aristas” y otras fuerzas. Si perdiendo, algunos se subirán a la motocicleta uribista “a ver qué pescan” y otros se sumarán a coaliciones pre o posprimera vuelta que, sin duda alguna, inclinarán la balanza presidencial hacia un lado u otro.

¿Cuál será ese lado? La puja de primera vuelta se vendría entre el concubinato Santos-Arias (de pura conveniencia burocrática), la posibilidad Pardo-Vargas (mezcla de conveniencia burocrática y potencia política) y la posibilidad de que los Verdes con Mockus a la cabeza halen desde el comienzo a los noemicistas y a las fuerzas polistas y “fajardistas” a una contienda de resultados inesperados.

El juego aparece fascinante ante todo porque robustecerá nuestra todavía precaria cultura política.

 Bernardo Congote. Bogotá.

Sí se equivoca

No sé quién fue el que dijo que el pueblo no se equivoca; claro que se equivoca y la historia está llena de momentos en que los pueblos en forma unánime eligieron diferentes personajes que demostraron no ser dignos de estas votaciones.

Por ello causa indignación que nuestro pueblo colombiano siga en el letargo, y no despierte para castigar con su voto a los que por muchos años a través de artimañas y componendas siguen en el poder en forma impune. A pesar de saber que desde la cárcel los condenados por la parapolítica intervinieron en elecciones, la nación salió a darles de nuevo el aval para que habilitaran a sus marionetas.

 Eduardo Ruiz Blanco. Bucaramanga.

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