El dinamismo del sector financiero

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Una vez más el sector financiero del país da muestras de su dinamismo y de su eficiencia.

En nota publicada por El Espectador en su edición virtual del día 27 de julio se lee que el Gobierno central ha pagado a la banca $6.000 millones por las transferencias del programa Ingreso Solidario. El programa es una iniciativa que pretende paliar de alguna manera los males que en la población está generando la actual pandemia y los estragos que está causando en la economía nacional. Busca favorecer a tres millones de familias en situación de vulnerabilidad o de pobreza.

Pese a que la banca es uno de los pocos sectores del país que no ha cesado operaciones ni un solo día por causa de la pandemia, no hemos visto de su parte el más mínimo gesto que ayude al Gobierno o a los ciudadanos en este trance difícil e inesperado. Y todo ello, pese a que sus ganancias en estos meses han sido tan pingües como las obtenidas en períodos de normalidad económica.

¿Los bancos han bajado las tasas de interés de sus tarjetas de crédito?, ¿han condonado de manera parcial las deudas de los tarjetahabientes?, ¿han reducido las cuotas obligatorias de las tarjetas (también obligatorias) de sus clientes?, ¿han moderado las tasas de las transferencias ahora que casi no se puede ir a las oficinas?, ¿han ampliado el número de empleados para atender con mayor celeridad a los clientes y evitar así aglomeraciones al interior de los bancos o en sus inmediaciones?, ¿han generado nuevos empleos? No, nada de eso. Estamos en Colombia. Lo único que han hecho en medio de esta situación difícil y dolorosa es cobrar $6.000 millones de pesos por recibir fondos de la Nación para mitigar los males de los damnificados por la escasez y el desempleo. Con esos recursos se hubieran podido beneficiar casi 40.000 familias más.

Respondiendo a esta situación —que podríamos llamar atípica, por no decir inmoral—, se radicó en el Congreso de la República un proyecto de ley que pretende exonerar al Ejecutivo del pago de comisiones en las transferencias de subsidios durante los momentos de emergencia nacional. Ojalá prospere. Pero no deja de ser inquietante, por decir lo menos, que ni siquiera en medio de las tormentas más implacables el sector más dinámico y opulento del país sepa actuar en clave de solidaridad, si no los constriñe una triste ley.

@Los_atalayas

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