Por: Hernán González Rodríguez

El director de la FED

La elección del director de la Federal Reserve de los Estados Unidos, la FED, el banco más poderoso del mundo, es un tema que afecta a todos los gobiernos de la Tierra.

Para demostrarlo basta recordar que el solo anuncio de dicho banco sobre la suspensión próxima de sus emisiones para reactivar la economía estadounidense y su retorno a cobrar intereses elevados,  puso a temblar a numerosos países emergentes, sus monedas se devaluaron, cayeron sus bolsas y se les elevó el desempleo.  

Cada vez resulta más claro que la política monetaria correcta para uno no es necesariamente buena para todos. Que las políticas fiscales causan efectos locales, en tanto que las políticas monetarias sí afectan a otros países.  

Por ejemplo, los intereses bajos en los Estados Unidos dirigieron cuantiosas inversiones hacia los países emergentes, en busca de mejores rendimientos. Esto contribuyó a apreciar o revaluar las monedas de los emergentes, les restó competitividad a sus exportaciones y les abrió las puertas a las importaciones en momentos en que se firmaban tratados de libre comercio –TLC- con países como Colombia, con grandes dificultades para controlar su inflación y promover a la par el crecimiento de su economía. 

Para reemplazar al señor Ben Bernanke propuso el presidente Barack Obama al conocido economista Lawrence H. Summers, quien no aceptó la nominación de Obama, porque, al parecer, lo vetaron cuatro importantes senadores demócratas, es decir, miembros del propio partido de Obama, porque consideraron que Summers se opondría a aplicarle al sector financiero regulaciones más estrictas con el fin de impedir nuevos salvamentos de empresas privadas con dineros del Estado. La señora Janet L. Yellen, anciana vicepresidenta hoy de la FED, figura como la candidata de Obama para tal posición.  Ambas noticas las publicó el diario The New York Times.  

Como se recuerda, tras la crisis de 2008, cuando los demócratas de Obama dominaban en el senado y en la cámara, se encerraron estos y legislaron, sin participación de los republicanos.  Esta ley se aprobó en 2010 y se conoce como la Dodd-Frank. Por ahí se oye decir que Obama tan solo ha aplicado el 40% de ella, porque aplicarla les acentuaría su recesión, puesto que fue demasiado lejos en sus restricciones al sector financiero. 

La parálisis de la economía estadounidense por iniciativa de las mayorías republicanas de la Cámara se iniciaron tras los alardes de gobernabilidad de Obama y sus regulaciones exageradas en la ley citada, continuaron con su Obamacare y, sobre todo, con sus excesos en gastos,  para los cuales exige elevar más y más sus límites de endeudamiento, amenazando con desquiciar la economía no solo de su país sino de todo el orbe.  El Obamacare parece ser la punta del iceberg. 

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