Por: Juan Carlos Ortiz

El Dorado

Por primera vez hablaré de El Dorado, pero sin referirme al aeropuerto bogotano en eterna construcción, ni al Museo del Oro y a su balsa muisca, ni a la leyenda de la laguna de Guatavita.

Esta vez el tema será la creatividad colombiana y su nuevo festival publicitario El Dorado, realizado hace unas semanas en la capital del país.

Con la participación de las más representativas compañías publicitarias colombianas, el festival contó con el aval y el soporte oficial del Festival de Cannes. Incluso su presidente, Phil Thomas, asistió y realizó una conferencia durante el evento.

Además, quiero destacar al grupo de personas de primerísimo nivel que conformaron el jurado en su totalidad de carácter internacional: Marc Landsberg, Miguel Ángel Furones, Chacho Puebla, Pepe Montalvo. Todos publicistas y creativos con gran reputación mundial, quienes asistieron a juzgar lo mejor de la publicidad del país.

Este jurado internacional más el soporte del Festival de Cannes le dieron a Colombia un festival de talla mundial, una nuevo aire digno sin duda de la calidad creativa que el país viene produciendo.

Hoy se habla mucho del desarrollo económico colombiano, de su poder emergente, pero no debemos olvidar que la creatividad ocupa acá un rango importante. La creatividad colombiana también tiene un valor de exportación.

Pero como toda gran historia siempre tiene su lunar, uno de los conferencistas internacionales invitados salió a caminar cerca del hotel. De repente una persona con una placa falsa de policía lo abordó y lo intimidó para revisar sus papeles. Tomó su billetera y le robó sus tarjetas de crédito y sus dólares.

La típica historia de malicia colombiana, de creatividad mal usada que produce vergüenza. Volviendo a la bien usada, felicitaciones a todos los ganadores del festival, a sus organizadores y a la creatividad colombiana, que sin duda fue la gran ganadora con este evento.

Buscar columnista

Últimas Columnas de Juan Carlos Ortiz

Leyendas de carne

Residuos muiscas

Sabiduría sobre ruedas

Que no se nos vaya la luz 

Pido perdón